trauma-3491518_1920

Gran enseñanza tras una gran desdicha

Dios le muestra a Job que su visión del mundo es limitada y que Dios tiene sus ojos puestos sobre cada detalle del Universo

¿Se ha encontrado en una situación donde las cosas no le salen bien y no entiende por qué? Usted teme y honra a Dios pero pareciera que el mundo ahora conspira en contra suyo y a pesar de que usted clama a Dios, su oración pareciera no pasar del techo de su casa. ¿Dónde está Dios en esos momentos donde más lo necesitamos? Algo parecido le sucedió a Job, pero, ¿conoce usted la enseñanza detrás de su desgracia?

Analicemos a amplios rasgos la vida de Job. Se nos dice él era un hombre “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job 1:1). De repente, se nos menciona a Yehováh alardeando de su siervo Job delante de Satanás, el cual desafía a Dios diciéndole que Job le es fiel solamente porque Yehováh ha puesto un cerco que protege todo lo que tiene. Dios le permite entonces a Satanás tocar sus bienes incluyendo a su familia. Job pasa la prueba y reconoce que Yehováh fue el que dio y el que quitó, y más bien, bendice su nombre (Job 1:21).

Pero, la situación se pone más difícil. Yehováh le permite ahora a Satanás tocar el cuerpo de Job sin que lo mate, esto para comprobar que Job teme a Dios de corazón y no solo porque Dios le ha cercado. Job, después de haberlo perdido todo, incluso a sus hijos, cae enfermo con una sarna maligna; pero aún así, se nos dice que Job “en todo esto no pecó con sus labios” (Job 2:10). Sin embargo, aparecen tres amigos de Job que empiezan a cuestionar su comportamiento, ya que deducen que toda esta desgracia no pudo haberle sucedido sin una razón lógica.

¿Es Dios justo? ¿Gobierna Dios en base a la justicia? ¿Por qué entonces el sufrimiento de Job? ¿Cuántas veces nos hemos hecho estas preguntas? ¿Se merecía Job pasar por todo este dolor? ¿Acaso no era él un hombre recto y justo? Job, cansado de su situación, presenta su causa delante de Dios y le reclama diciéndole que por qué “se niega a hacerle justicia” (Job 27:2).

Es aquí donde llegamos a la preciosa enseñanza de este relato. El Todopoderoso se aparece y se digna a contestarle a Job los cuestionamientos acerca de la supuesta “incompetencia” de Dios, y lo hace de una manera asombrosa.

Primero, le pregunta a Job “¿estabas tu ahí cuando diseñé la tierra, las constelaciones, el sol o el clima (Job 38:4), o incluso el orden que existe con los animales?” En otras palabras, Dios le muestra a Job que su visión del mundo es limitada y que Dios tiene sus ojos puestos sobre cada detalle del Universo, y Job por el contrario, solo se enfoca en su experiencia de vida.

Yehováh quiere que Job entienda que el mundo es más complejo que simplemente aplicar la justicia castigando las malas obras de cada persona a cada momento, y que nunca es blanco o negro como Job y sus amigos piensan. El mundo que Yehováh creó es bueno, pero no es perfecto, es ordenado y hermoso, pero también puede ser difícil y peligroso.

Por último, podemos ver al cierre de la historia, que Dios invita a Job, y por ende a nosotros a que confiemos en su sabiduría, porque a pesar de nuestra condición (cualquiera que sea), ¡Yehováh está en control de todas las cosas!

Y quitó Yehováh la aflicción de Job… Y bendijo Yehováh el postrer estado de Job más que el primero.
Job 42:10,12

beach-1838339_1920

Lo valioso de la Soledad

Cortesía del Club de Patrocinadores

La soledad es un elemento vital para poder conocer de manera más íntima a nuestro Padre Eterno

La vida de Ya`akov (Jacob) constituye un modelo de experiencias variadas de las cuales podemos aprender muchas lecciones.

Conocemos la historia de este hombre, quien desde que estaba en el vientre de su madre Rivka (Rebeca) empezó a tener conflictos, pues lo compartía con su hermano mellizo Esav (Esaú) y reñían desde entonces.

Su vida estuvo llena de aventuras, de encuentros inesperados, de visiones y sueños sobrenaturales, de actividad física, sentimental y aún sexual, pues tuvo dos esposas y dos concubinas!

Sin embargo en medio de todo esto, llegó un momento crucial en su vida en el que tuvo que aislarse de todo eso, incluida su familia, para: “cruzar el arroyo” y estar en soledad.

 Así que los presentes cruzaron delante de él, y él mismo se quedó esa noche en el campamento. Esa noche se levantó, tomó a sus dos esposas, a sus dos esclavas y a sus once hijos, y vadeó el Yabok. Los tomó y los envió al otro lado del arroyo, y luego envió sus posesiones al otro lado; y Ya’akov se quedó solo. Entonces un hombre luchó con él hasta el amanecer. Génesis 32:22-25

Sí. Los momentos de soledad son de suma importancia. Son aquellos en los que debemos separarnos de todo lo que nos rodea, aún de nuestros seres queridos, para buscar un contacto mucho más personal con Yehováh nuestro Padre. El relato nos informa que hubo una “lucha” cuerpo a cuerpo con un hombre, a quien podemos identificar como el Angel de Yehováh.

Ahora, resulta difícil especular y tampoco me atrevo a inferir qué clase de lucha fue esta. Lo único cierto es que fue un contacto más cercano de lo usual, y del cual resultaron varias cosas:

  • Ya’akov, recibe una confirmación del Plan Supremo de Yehováh para su vida y su descendencia.

  • Su nombre fue cambiado a Yisrael (Israel), poniendo en evidencia que ahora era una persona totalmente renovada.

  • Su cuerpo físico quedó con una marca de tal encuentro, que lo hizo inolvidable.

Toda esta situación nos conduce a ponderar la soledad como un elemento vital para poder conocer de manera más íntima a nuestro Padre Eterno. 

Somos seres sociales por naturaleza, y por esa misma razón sufrimos constantemente la influencia de quienes nos rodean, sea para bien o para mal. ¿Quién no ha tenido la experiencia de querer desarrollar una nueva idea o un proyecto novedoso, y que al ser comunicado a aquellos que están en su entorno, recibe generalmente un alud de comentarios de desánimo? 

Yehováh conduce a sus hijos por caminos fuera de las normas convencionales de la sociedad en que vivimos; Él no es predecible y nunca podremos encasillarlo diciendo que esta o aquella es su manera de obrar. Yehováh es enteramente soberano y siempre hace cosas nuevas.

En el caso de Ya’akov, ¿era recomendable aislarse? ¿no era mejor, desde el punto de vista humano, enviar a conseguir refuerzos para enfrentar a su hermano? ¿le funcionaría su estratagema de los regalos enviados por delante a Esau?

Afortunadamente, Ya’akov descubrió que la manera de superar este obstáculo sería yendo en busca de Yehováh, a solas. Había aprendido a ser diferente y a no dejarse influenciar por su entorno. Cuando vivió al lado de Labán, no aprendió sus costumbres, mas se mantuvo fiel a los principios que seguramente había aprendido de su padre Yitzjak y de su abuelo Avraham.

Tengamos en cuenta que la soledad nos permite conocernos a nosotros mismos al estar fuera del alcance de las críticas o adulaciones de quienes nos rodean. En la soledad solo está la voz de nuestra conciencia y la de Yehováh; desde luego no dejará de manifestarse la voz de perturbador; pero el discernimiento que nos da la presencia de Yehováh lo pondrá de manifiesto.

No temamos nadar en contra de la corriente; hoy más que nunca es imperioso aprender a hacerlo y mantener al firmeza y el valor que corresponde a los hijos de Yehováh, como discípulos de Yeshúa el Mesías, quien es nuestro mejor modelo.


Otros temas similares:

Necesitamos tiempos a solas 
Las pruebas no son una opción para los hijos de Avraham

angel

Yehováh le salió al encuentro para matarlo

Cortesía del Club de Patrocinadores

La carta de presentación de Yehováh delante de las naciones es Israel, por eso el comportamiento y el estilo de vida de Israel debe de ser ejemplar, intachable.

“Y aconteció en el camino, que en una posada Yehováh le salió al encuentro, y quiso matarlo” Éxodo 4:24.

¡Un momento! ¿Qué está pasando aquí? ¡Moisés acaba de hablar con Dios! Yehováh le ha dicho que él es el hombre indicado para liberar a Israel de las garras del Faraón. Moisés es ahora un experto haciendo milagros, convierte la vara en serpiente, sana su mano de lepra, convierte el agua en sangre ¡ah! y además de eso, Yehováh le garantiza que Él mismo le enseñará lo que habrá de decir delante del Faraón… Moisés está ahora listo para presentarse delante del rey de Egipto, pero en su regreso a Egipto, ¡Yehováh le sale al encuentro para matarlo!

¿Cómo es posible que Dios se le apareciera a Moisés justo después de haberlo ordenado como el profeta que liberaría a su pueblo Israel de la esclavitud de Egipto “para querer matarlo”? ¿cómo se explica esto? ¿Qué pudo haber provocado la ira de Yehováh para venir contra Moisés?

Conforme continuamos leyendo el texto, nos damos cuenta que Yehováh al que quiso matar no fue a Moisés, sino a su hijo el cual no estaba circuncidado. Séfora su madre, tuvo que intervenir tomando una piedra afilada para cortar el prepucio de su hijo salvándole así su vida. 

“Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo…”
Éxodo 4:25.

Con esto surgen otros interrogantes, ¿no se supone que Moisés debió haber circuncidado a su hijo al octavo día de nacido? ¿y qué hay de su madre? ¿cómo sabía ella que, al circuncidar a su hijo, lo salvaría de haber sido muerto por Yehováh mismo?

Volvamos al punto anterior. Recordemos que Yehováh desde tiempos muy antiguos, había hecho un pacto eterno con su amigo Abraham, el cual establece que toda la tierra, desde el Éufrates hasta el río de Egipto le pertenece a la descendencia de Abraham, y la señal de ese pacto es la circuncisión.

“Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros” Génesis 17:10.

Resulta interesante que antes de que Yehováh le saliera al encuentro para dar muerte la hijo de Moisés, ya le hubiera dicho que Él mataría al primogénito de Faraón si este no deja salir libre a su pueblo Israel.

“Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo (Israel), para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito” Éxodo 4:23.

Pero ahora, ¡el que se encuentra entre la vida y la muerte es el hijo de Moisés! Es tiempo para que Moisés se ponga en regla con el Altísimo. Yehováh va a matar al primogénito de Faraón por la dureza de su corazón, pero de la misma manera, Yehováh no tiene “problema” de matar al primogénito de Moisés por no tener la señal del pacto, demostrándole así a Moisés que a pesar de que él fue llamado por Yehováh (así como el rey Saúl), si no alinea a su hijo con sus mandamientos, no queda exento de sufrir las consecuencias, es decir, nadie está por encima de la Palabra de Yehováh: ni Moisés ¡ni su hijo!.

La reputación de Yehováh estaba en juego, ¿qué hubieran dicho los egipcios y el resto de las naciones si Yehováh mata al primogénito de Faraón y le perdona la vida al hijo de Moisés el cual ha quebrantado el pacto (Gn 17:14)? ¿Que el Dios de los hebreos es un Dios injusto? ¡Jamás podrán decir eso, sino todo lo contrario! Las naciones dirán “¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley?” (Dt 4:8).

La carta de presentación de Yehováh delante de las naciones es Israel, por eso el comportamiento y el estilo de vida de Israel debe de ser ejemplar e intachable. ¡Jamás Israel puede parecerse al resto de las naciones! El caminar de Israel ha de ser diferente, empezando por Moisés, la cabeza.

Finalmente, ¿cómo sabía Séfora lo que debía de hacer? Séfora era Madianita, los madianitas eran descendientes de Abraham (Gen 25:2), Abraham les enseñó acerca de la circuncisión (Gen 17:10), dado que eran parte de su simiente.

Young woman with raised arms in the water. Black and white.

¿Es lo mismo el bautismo que la t’vilá?

Si bien el bautismo cristiano y la tevilá hebrea son rituales que involucran la inmersión en agua, tienen diferencias significativas en términos de su origen, propósito y simbolismo.

No se puede afirmar que el bautismo cristiano y la t’vilá judía sean iguales. Si bien ambos rituales involucran la inmersión en agua, tienen diferencias significativas en términos de su origen, propósito y simbolismo.

El Bautismo Cristiano

Pastores bautizando a un varón en una piscina.

Según el cristianismo, el bautismo tal y como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en las enseñanzas y prácticas de Jesús (Yeshúa) y los primeros seguidores del cristianismo. Con la institucionalización de la iglesia, el bautismo llegó a ser considerado un sacramento que simboliza la fe en Jesús como el Mesías, el perdón de los pecados y la entrada en la comunidad de creyentes. El bautismo cristiano se basa en el mandato de Jesús a sus discípulos de

“…hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu

Mateo 28:19

La T’vilá Hebrea (Judía)

Por su lado, la t’vilá judía es un ritual que se remonta a las prácticas de purificación prescritas en la Toráh desde los tiempos de Moisés. La t’vilá se realiza como parte de la observancia de la ley y se lleva a cabo en una mikvé, piscina o lugar con aguas corrientes. Tiene como propósito la purificación ritual y es una figura o sombra de transformación espiritual; se realiza en varias situaciones, como antes de ciertos rituales religiosos o después de ciertos estados de impureza.

Una “Mikvé” (lugar para hacer un baño ritual en hebreo) utilizado por hombres y mujeres por separado para purificarse del pecado y la impureza

Mientras que el cristianismo considera el bautismo como un sacramento esencial para la salvación y una expresión externa de fe interna, el judaísmo actual considera la T’vilá como un ritual de obediencia a las leyes y mandamientos de las Escrituras, con el propósito de mantener la pureza ritual y de prepararse para prácticas religiosas específicas.

Un poco de historia

Hasta hace unos años, el cristianismo enseñaba que una persona solo debería ser bautizada una vez en su vida. Así que quienes nacieron o nacen dentro del Catolicismo, fueron y son bautizados al poco tiempo de haber nacido, para asegurar la eliminación del pecado original y evitar que el bebé fuera a parar al limbo en caso de que muriera y adicionalmente el bautismo era la forma oficial de ponerle el nombre a la criatura.

Con el surgimiento de las iglesias cristianas, a raíz de la Reforma protestante, surgieron los grupos Anabautistas (los que se bautizan de nuevo), quienes abogaban por un bautismo en la edad adulta, como resultado de la toma de conciencia del compromiso del individuo con Jesús. Era obvio que al bautizarse como adultos, estaban desconociendo su bautismo de niños, y estaban renunciando a someterse a la iglesia romana, lo cual desató su persecución por parte de las autoridades de la Iglesia Católica.

El ritual ha ido cambiando su significado poco a poco. En la actualidad a la gente se le demanda que se bautice cuando llega a una iglesia nueva, no importa que ya haya dado ese paso en otra iglesia o denominación. El bautismo se ha convertido en la puerta de entrada oficial a la congregación, que una vez cruzada, obliga al miembro a entregar sus diezmos y a asumir responsabilidades de diferentes clases.

Sin embargo quienes hemos dado el paso de redescubrir nuestras Raíces Escriturales, hemos entendido que la inmersión en agua, era lo que Yohanan (Juan) el bautista llamaba a la gente a hacer y tienen una connotación de compromiso con nuestro Yehováh nuestro Padre y con Yeshúa nuestro Mesías.

Y acudía a él Jerusalén y toda Judea, y toda la región en torno al Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando públicamente sus pecados

Mateo 3:5-6

En esencia significa que dejamos atrás nuestra forma de vida y que deseamos conducirnos por las leyes del Reino: La Toráh.

Así mismo, creemos que es no solo válido, sino necesario que a lo largo de nuestro caminar, realicemos tantas inmersiones como sean convenientes o necesarias, ya sea porque deseamos “actualizar” o “renovar” nuestro compromiso de obediencia y lealtad con nuestro Señor, o porque deseamos marcar etapas nuevas en nuestra vida cuando ya hemos superado debilidades que nos aquejan, o bien cuando nos comprometemos a luchar para superarlas.

En resumen: Si bien tanto el bautismo como la t’vilá involucran la inmersión en agua y conllevan un significado espiritual, difieren en sus orígenes históricos, interpretaciones teológicas y contextos culturales. Comprender los contrastes entre estas prácticas puede profundizar nuestra apreciación por las diversas tradiciones dentro del amplio panorama espiritual y ayudarnos a superar nuestra diferencias.