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Si bien la Torá fue dada por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Yeshúa. Juan 1:17
Entonces, preguntémonos: ¿Si la gracia y la verdad vinieron por medio de Yeshúa, los creyentes de hoy, están bajo la ley (Torá)? ¿Y qué significa vivir bajo la gracia y vivir bajo la ley? ¿Qué dijo Yeshúa acerca de la ley? ¿Qué dice Pablo y demás escritores del Pacto Renovado acerca de la ley y la gracia? ¡¡Estos y otros interrogantes son discutidos en este estudio de “La Ley y la Gracia”.
Click aquí para descargar el estudio completo en PDF
Esta expresión se ha vuelto bastante popular en el movimiento mesiánico y de raíces hebreas en las últimas décadas. Sabemos que es una expresión compuesta. Por un lado tenemos el rúaj, qué es traducido como el espíritu y por el otro tenemos kodesh, qué es traducido como santo o santificado. Tal vez la parte más simple sea explicar primero, que kodesh no significa santo sino más bien separado.
La palabra rúaj tiene un significado muy abarcativo y se conecta con todo lo etéreo, es decir, todo lo que no es físico. No necesariamente con el espíritu asociado con el alma al cual nos referimos cuando hablamos del término rúaj haKodesh, sino a cualquier cosa que no sea física, incluido el intelecto, nuestro estado de ánimo, o nuestros pensamientos y emociones en circunstancias específicas.
Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu (rúaj)
Isaías 31:3
Para explicar más sobre el significado de cuán versátil es la palabra rúaj dependiendo de la palabra con la que se encuentre conectada, considere los siguientes ejemplos:
A una persona se puede denominar como paciente o impaciente, dependiendo de qué tipo de espíritu posea: kotser rúaj (corto de espíritu) es una persona impaciente, mientras que erej rúaj (largo de espíritu) es una persona paciente. En el mismo versículo en Eclesiastés 7:8 menciona también al g’vá rúaj (espíritu alto); este es el “orgulloso”.
El término ruaj haKódesh como tal, no aparece en las escrituras hebreas, pero una forma muy similar si aparece: junto con el posesivo. “Rúaj kodshejá”: Tu rúaj haKodesh, es lo que aparece en el salmo 51:11, cuando el rey David le ruega al Creador no ser despojado de Su espíritu. Es interesante notar cómo en el mismo salmo se habla también de “otros” espiritus: rúaj najón (espíritu “recto”, v10), rúaj nedivá (espíritu “noble”, v12) y por último rúaj nishbará (espíritu “quebrantado”, v17).
Mientras que es cierto que existe tal cosa como el espíritu de Dios (rúaj Elohim), y sabemos que como seres humanos lo podemos poseer, es importante tener en cuenta, a la luz de los ejemplos presentados en este artículo, que el rúaj no debe mirarse necesariamente como un término místico desconcertante, sino que se debe reflejar en nuestro carácter, emociones y temperamento.
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Estudio basado en el programa de Un Rudo Despertar Radio: ¿Por qué odian los Rabinos Judíos el Evangelio? el cual puede escuchar haciendo click aquí.
El conflicto continuo entre Yeshúa y los líderes religiosos de su época está relacionado con el mandamiento fundamental en la Torá, que se repite en el quinto Evangelio, el libro de Apocalipsis, en el cual Moisés dijo: No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Yehováh vuestro Dios que yo os ordeno. Deuteronomio 4:2
¿Acaso tiene algún sentido celebrar la Fiesta de las Luces – Janucá? ¿Por qué Yeshúa fue a Jerusalén con motivo de esta Fiesta? ¿Puede tener un significado para nosotros?
Si bien por la tradición apreciamos ésta época debido a las reuniones familiares y a los recuerdos de nuestra niñez, es conveniente revisar si estamos haciendo lo correcto de acuerdo a lo establecido por Yehováh nuestro Padre, porque una buena intención no es suficiente, si es que estamos actuando erróneamente.
Corría el año 164 AdC, y reinaba Antíoco Epífanes, sucesor de Alejandro Magno, quien había heredado la porción del Imperio Griego, conocida como Seleúcida y que incluía a Israel. Este Antíoco con delirios de divinidad, se proclamó a sí mismo dios y entró en la Casa de Yehováh en Yerushalayim, profanándola y contaminándola al colocar una imagen de Zeus y sacrificar un cerdo en el altar.
La valiente reacción de los Macabeos, una familia sacerdotal, condujo a Israel a enfrentar los ejércitos griegos en varias ocasiones; y sin duda alguna, los venció gracias a la intervención de Yehováh. Después de muchas batallas y una vez recuperada la Casa de Yehováh, los sacerdotes procedieron a su purificación efectuando los rituales prescritos por la Toráh.
En obediencia a la Toráh, debería encenderse la Menoráh (candelabro de siete brazos) que se hallaba en el Lugar Santo (Kadosh) y que Antíoco había ordenado apagar. Pero según la tradición, surgió un problema: Solo había aceite disponible para un día. ¿Cómo entonces, obedecerían el mandamiento de mantenerla encendida perpetuamente, si la preparación del aceite tardaría siete días según las instrucciones prescritas por la Toráh? El historiador Josefo narra en sus escritos, que sucedió un milagro: “el recipiente del que vertían el aceite a la lámpara, no se vació durante el tiempo (siete días) requerido para prepararlo.” Sin embargo vale la pena reclacar que esta narración no se encuentra en ningúno de los libros históricos de Israel.
A partir de entonces se celebra la Fiesta de la Dedicación o Janucá (del Templo), mencionada por Yohanán (Juan) en su evangelio porque Yeshúa estaba en Jerusalén con ocasión de tal celebración. Vale la pena aclarar, que ésta no forma parte de las Fiestas ordenadas por Yehováh en Levítico 23.
No dejes de ver el tema: ¿Qué significa Jánuca para nosotros?
¡No! Aunque las fechas coinciden algunas veces debido a la variación del calendario lunar, Janucá es una celebración que se originó 164 años antes del nacimiento de Yeshúa, mientras que la navidad se origina ¡en el año 320 después de Yeshúa! Siendo esta última una tradición de claro origen pagano, asociada con el nacimiento del dios Sol, el cual recibe variados nombres según la cultura: Ra, Grian, Helios, Inti, Apolo, Hiruko, Utur, Osiris, etc. Es decir, nada tiene que ver una celebración con la otra.
Esta Fiesta constituye una gran oportunidad para enseñar a los niños variadas verdades espirituales.
Las ocho velas pueden ser usadas para enseñar ó reflexionar con nuestra familia acerca de la Luz que Yehováh ha traído al mundo desde el principio: La Creación, Adán, los Mandamientos, los profetas, Yeshúa, el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), los discípulos y nosotros mismos. Así en la medida que vamos añadiendo una vela cada día, vamos recordando cómo nuestro Padre siempre ha enviado luz en medio de las tinieblas.
También podemos orar cada noche en gratitud por esa luz, decorar la casa con luces y dar rienda suelta la imaginación para comunicar a nuestros niños verdades eternas, obviamente evitando las tradiciones que son de origen pagano y que contaminan la celebración.
Celebrar Janucá es una manera de honrar la memoria de aquellos valientes, y ancestros nuestros, que dieron sus vidas para hacer posible que hoy tengamos la Toráh en nuestras manos. Para un completo entendimiento de esta historia, te recomiendo leer el libros 1 Macabeos.
SI BIEN por la tradición apreciamos ésta época debido a las reuniones familiares y a los recuerdos de nuestra niñez, es conveniente revisar si estamos haciendo lo correcto de acuerdo a lo establecido por Yehováh nuestro Padre, porque una buena intención no es suficiente, si es que estamos actuando erróneamente.
Corría el año 164 AdC, y reinaba Antíoco Epífanes, sucesor de Alejandro Magno, quien había heredado la porción del Imperio Griego, conocida como Seleúcida y que incluía a Israel. Este Antíoco con delirios de divinidad, se proclamó a sí mismo dios y entró en la Casa de Yehováh en Yerushalayim, profanándola y contaminándola al colocar una imagen de Zeus y sacrificar un cerdo en el altar.
La valiente reacción de los Macabeos, una familia sacerdotal, condujo a Israel a enfrentar los ejércitos griegos en varias ocasiones; y sin duda alguna, los venció gracias a la intervención de Yehováh. Después de muchas batallas y una vez recuperada la Casa de Yehováh, los sacerdotes procedieron a su purificación efectuando los rituales prescritos por la Toráh.
En obediencia a la Toráh, debería encenderse la Menoráh (candelabro de siete brazos) que se hallaba en el Lugar Kadosh (Santo) y que Antíoco había ordenado apagar. Pero surgió un problema: Solo había aceite disponible para un día. ¿Cómo entonces, obedecerían el mandamiento de mantenerla encendida perpetuamente, si la preparación del aceite tardaría siete días según las instrucciones prescritas por la Toráh? El historiador Josefo narra en sus escritos, que sucedió un milagro: “el recipiente del que vertían el aceite a la lámpara, no se vació durante el tiempo (siete días) requerido para prepararlo.”
A partir de entonces se celebra la Fiesta de la Dedicación (del Templo), que es mencionada por Yohanán (Juan) en su evangelio. Vale la pena aclarar, que ésta no es una de las Fiestas ordenadas por Yehováh, por cuanto se originó pocos años antes de la venida de Yeshúa, mientras que las otras fueron ordenadas desde el tiempo del Exodo (Levítico 23).
No dejes de ver el tema: ¿Qué significa Jánuca para nosotros?
¡No! Aunque las fechas coinciden algunas veces debido a la variación del calendario lunar, Jánuca es una celebración que se originó 164 años antes del nacimiento de Yeshúa, mientras que la navidad se origina ¡en el año 320 después de Yeshúa! Siendo esta última una tradición de claro origen pagano, asociada con el nacimiento del dios Sol, el cual recibe variados nombres según la cultura: Ra, Grian, Helios, Inti, Apolo, Hiruko, Utur, Osiris, etc. Es decir, nada tiene que ver una celebración con la otra.
Esta Fiesta constituye una gran oportunidad para enseñar a los niños variadas verdades espirituales.
Las ocho velas pueden ser usadas para enseñar ó reflexionar con nuestra familia acerca de la Luz que desde el principio, Yehováh ha traído al mundo: La Creación, Adán, los Mandamientos, los profetas, Yeshúa, el Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo), los discípulos y nosotros mismos. Así en la medida que vamos añadiendo una vela vamos recordando cómo nuestro Padre siempre ha enviado luz en medio de las tinieblas.
Podemos orar cada noche en gratitud por esa luz, decorar la casa con luces y dar rienda suelta la imaginación para comunicar a nuestros niños verdades eternas, obviamente evitando las tradiciones que son de origen pagano y que contaminan esta celebración.
Celebrar Jánuca es una manera de honrar la memoria de aquellos valientes, y ancestros nuestros, que dieron sus vidas para hacer posible que hoy tengamos la Toráh en nuestras manos. Para un completo entendimiento de esta historia, te recomiendo leer el libros 1 Macabeos.