¿Se terminó la esclavitud realmente el Siglo pasado? ¿O el concepto “evolucionó” para presentarse hoy con otro lenguaje?
Cuando nos enteramos de la manera que se producen industrialmente muchos bienes (ropa, zapatos, computadores, etc.) no podemos dejar de considerar las condiciones en las que la gente es llevada a trabajar. En la mayoría de casos, las jornadas de trabajo son extensas, los salarios bajos y el trato es inhumano. Es entonces cuando nos debemos preguntar si realmente la esclavitud se terminó el Siglo pasado, o si más bien el concepto “evolucionó” para presentarse con otro lenguaje.

El capítulo 21 del libro de Éxodo, nos habla de la relación entre los señores o amos y los siervos o esclavos, lo cual nos invita a reflexionar acerca de las relaciones laborales modernas; dicho de otra forma: “Las relaciones entre jefes y subalternos”.
¿Crees que ya no existe la condición de esclavitud en los países desarrollados o en vías de desarrollo? Una mirada cruda a la realidad que quizás tú mismo estés viviendo te convencerá de lo contrario.
Si bien en aquél tiempo era una práctica aceptable “adquirir” ó “vender” un siervo, Yehováh establece una perspectiva humanitaria al respecto. Tales expresiones hoy nos parecen repulsivas, por cuanto hablar de comprar o vender un ser humano no solo es detestable sino cruel e injusto. Pero esta situación sigue ocurriendo en nuestros días solo que sutilmente disfrazada y utilizando otros nombres.
No es un secreto que existen patrones o dueños de compañías que se comportan como si poseyeran las vidas de sus empleados o subalternos; por tal razón los mantienen amedrentados bajo amenazas de despido si es que no actúan conforme a sus caprichos y les hacen sentir como personas sin valor al enfatizarles que son individuos prescindibles o en otras palabras: desechables y de fácil reemplazo, cuando ya no se ajusten a los deseos de sus jefes, gerentes, ejecutivos, supervisores o quien sea que ejerza autoridad sobre ellos.
Cuando a una persona se da la oportunidad de trabajar pero sin darle días de descanso, o bien condicionándoselos a las necesidades de la empresa; cuando el salario no corresponde con el esfuerzo o la capacitación que exige tal empleo; cuando se establece una diferencia de pago según el sexo de la persona, etc., entonces estamos ante condiciones de esclavitud, porque el empleador teniendo conocimiento de que hay decenas o cientos de potenciales empleados, se aprovecha de tal circunstancia para hacer demandas que podríamos calificar de detestables, crueles e injustas, y así usamos las mismas palabras que describen lo que sentimos ante el concepto de la trata de personas mencionada anteriormente.
¿Estás en una posición de autoridad en tu trabajo?
Cualquiera que sea el nivel de autoridad que manejas en tu lugar de trabajo, tienes la responsabilidad (si es que eres un seguidor de Yeshúa), de actuar conforme a las instrucciones de Yehováh al respecto (Exodo 21:2-6; Efesios 6:9)
Y vosotros, amos (jefes, gerentes), haced lo mismo con ellos, no recurriendo a la amenaza, sabiendo que el Señor (la autoridad), tanto de ellos como vuestro, está en los cielos, y que no hay acepción de personas en su presencia. Efesios 6:9
Yehováh sabe que hay seres humanos con menos oportunidades, con menos influencias, o con talentos limitados. Tales personas necesitan ser guiadas para completar bien una tarea; pero eso no los hace seres humanos inferiores! Sencillamente son dependientes en ciertos aspectos de su vida; por tanto aquellos que tienen capacidad de dirección, son responsables de cuidar de ellos, buscando desarrollarles para que puedan crecer y prosperar.
El propósito de nuestro Creador no es ampliar la cantidad de personas subyugadas, sino permitir que quienes están mejor capacitados ayuden a los menos favorecidos. Así es que, un patrón o jefe que teme a Yehováh y respeta Sus decretos u ordenanzas (Toráh), respetará también a sus empleados o subalternos preocupándose diligentemente por el bienestar de ellos y de los suyos.
¿Eres subalterno?
También en este caso las Escrituras nos proveen instrucciones:
Los siervos, obedeced a los señores según la carne, con temor y temblor, con sinceridad de corazón, como al Mesías; no sirviendo al ojo, como los que procuran agradar a los hombres, sino como siervos del Mesías, haciendo la voluntad del Señor desde lo íntimo del ser. Servid con buena voluntad, como al Señor, y no a los hombres; sabiendo que cada uno, según lo bueno que haga, esto obtendrá de Señor, sea esclavo o sea libre. Efesios 6:5-8
Siervos, obedeced en todo a vuestros señores según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señor. Cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia: a Mesías el Señor servís. Pero el que obra con injusticia, recibirá conforme a la injusticia que obró, porque no hay acepción de personas. Colosenses 3:22-25
Estos dos pasajes enseñan claramente, que la actitud que debemos tener cuando realizamos un trabajo o cuando hacemos un servicio, es la misma que debiéramos tener si tal acción la estuviésemos realizando para nuestro Padre Yehováh. En eso consiste ser luz en un mundo de tinieblas.
Esta actitud no impide que anhelemos progresar en el trabajo o “ascender” como se dice mas popularmente, es más bien un llamado a evitar la mediocridad, la irresponsabilidad y la falta de testimonio, cosas por las cuales los nombres de Yehováh y de Yeshúa son menospreciados entre quienes conocen de nuestra identidad espiritual.
Actuar con integridad en el trabajo abre las puertas para escalar a posiciones mejores porque realmente quien está detrás de todo esto, es Yehováh y quizás te está entrenando por medio de tales experiencias para que puedas ejercer cargos de mayor cuidado y responsabilidad cuando llegues a Su Reino.











