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Por: Harold Calvo -
En esta ocasión Yeshúa llama a sus doce discípulos, les da autoridad sobre los espíritus inmundos y sobre la enfermedad, y los envía en una misión especial, a una audiencia específica:
Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la Casa de Yisrael. Mateo 10:5-6
Pero ¿quiénes son estas ovejas perdidas de la Casa de Yisrael a las cuales Yeshúa les da una prioridad por encima de “los gentiles y samaritanos”? Para responder a esta pregunta, tenemos que regresar al primer libro de Reyes, capítulo 11.
Y dijo Yehováh a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que Yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. 1 Reyes 11:11
A causa del pecado de Salomón, Yehováh dividió el reino de Yisrael en dos: la Casa de Yahudáh y la Casa de Yisrael. La Casa de Yahudáh, a pesar de haber sido llevada al exilio a Babilonia por causa de su pecado, pudo por la gracia del Altísimo regresar a la tierra (de Yisrael) y preservar la Torá de Yehováh hasta el día de hoy. Caso contrario fue lo que le sucedió a la Casa de Yisrael la cual fue tomada en cautiverio por el imperio Asirio y eventualmente fue dispersada por el resto de las naciones.
En algún momento de la historia, las ovejas de la Casa de Yisrael fueron repudiadas y desechadas por Yehováh (Oseas 1:6,9) pero Él mismo prometió que eso no sería para siempre (Oseas 2:19-20,23). Es a través de la obra redentora de Yeshúa el Mesías que las ovejas perdidas de la Casa de Yisrael pueden regresar de nuevo a la casa de su padre.
¡Regocijémonos, “porque este tu hermano (las ovejas perdidas de la Casa de Yisrael) era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”!
Una semilla en suelo fértil y la descendencia de un hombre. Ambas expresiones tienen una raíz común en el hebreo: la palabra zera (זֶרַע).
Zera significa semilla y aparece por primera vez en las escrituras en Genesis 1:11:
Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla (zera); árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
La semilla es el componente esencial de las plantas para poder reproducirse. Tiene toda la información genética necesaria para poder producir una planta o un árbol, que a su vez, cuando madure y produzca fruto, producirá una planta o árbol exactamente igual a sus antecesores.
Es por eso que, bíblicamente hablando, cada hombre posee zera dentro de sí. Este es el mecanismo por el cual el ser humano, tal como las plantas y los animales, se reproduce.
Es por esto que la descendencia de un hombre es llamada también zera.
Génesis 15:5: (Yehováh) lo llevó fuera (a Abraham), y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu zera (tu descendencia).
Por: Harold Calvo -
En esta semana nos encontramos en la Cronología de los Evangelios con el relato de la mujer enferma de flujo de sangre. Este evento es muy conocido debido a la fe que esta mujer tuvo, al punto que el mismo Yeshúa le dijo “tu fe te ha sanado” (Mt 9:22). Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes acerca de este relato es ¿cómo sabía esta mujer que “si tocare solamente el manto de Yeshúa” ella sería sana? (Mt 9:28).
El profeta Malaquías había exclamado una profecía mesiánica que era conocida por Israel aún en el primer siglo. Echemos un vistazo al contenido de dicha profecía:
Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación. Malaquías 4:2b.
El “Sol de justicia” es una referencia al Mesías y sus “alas” o kanaph -en hebreo- una referencia a los tzitziot, los cuales eran unos flecos que los hijos de Israel debían de vestir en sus atuendos de acuerdo al mandamiento dado por Yehováh en Números 15:38:
Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul.
Esto no significa que el tzitzit contenga un poder especial de sanación ni nada por el estilo. Lo que significaba esta profecía era que el Mesías iba a traer sanidad en sus tzitziot y esta mujer con flujo de sangre lo sabía, por lo cual creyó y recibió su sanidad.
La buena noticia es que el poder sanador que el Padre manifestó en los tiempos de Yeshúa, continúa vigente en la actualidad y mi oración es que usted reciba su sanidad ¡hoy mismo!
Shalom!
Por Tzvi ben Daniel –
La palabra alma es a menudo un concepto abstracto para nuestro entendimiento concreto. Nos imaginamos que de alguna forma misteriosa el alma entra al cuerpo de un bebé en algún momento durante el embarazo.
En contraste, la primera vez que la palabra alma aparece en el texto hebreo es cuando en Genesis 2:7 Yehováh “sopló en la nariz del hombre aliento de vida” . En hebreo, נִשְׁמַת חַיִּים (nishmat jaim) es literalmente ese aire que le da vida al hombre. El mismo aliento que usted y yo respiramos, el aliento que el bebe toma cuando sale del vientre de su madre. El aliento que respira el cristiano, el judío, el musulmán y el budista, porque todos procedemos de Adam. Tal es el poder del aliento de vida que el Creador insufló en Adam, el cual continúa produciendo vida hasta el día de hoy. Este es el “último aliento” que se expira cuando morimos, literalmente, nuestra alma sale del cuerpo.
La palabra Neshamá no debe ser confundida con la palabra Néfesh, que si bien se asocia también con la respiración, es conectada mas con la vida física. Néfesh se traduce como “ser” en Genesis 2:7, y es un atributo que poseen tanto el hombre como el animal (Néfesh es traducido como “vida” en Genesis 1:30).
Por: Tzvi ben Daniel -
La palabra mo’ed aparece por primera vez en Genesis 1:14, cuando dice que “Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”.
En español, asociamos la palabra “estaciones” con las estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Y a pesar de que tiene sentido que el Creador haya creado el sol y la luna para marcar las estaciones del año, que en efecto son el resultado de la distancia entre el sol y la Tierra, este no es el significado primordial de la palabra mo’ed.
Pasemos a Levítico 23:
Habló Yehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las Fiestas Solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas:
La palabras Fiestas Solemnes corresponden a una palabra hebrea: Mo’adim, que es el plural de מוֹעֵד – Mo’ed (!!!). Ahora, si nos devolvemos al primer capítulo de Genesis entenderemos que el Creador creó las luminarias de los cielos para marcar estas estaciones: “Sus Fiestas”. Tal es la importancia de Sus tiempos señalados.