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¿Dónde se encuentra el Jardín del Edén?

¿Dónde se encontraba el Jardín del Edén, el paraíso terrenal descrito en las Escrituras? El Edén ha sido un lugar de misterio y maravilla que ha capturado la imaginación de la humanidad a lo largo de los siglos. Hoy, nos embarcaremos en un viaje para explorar las teorías más intrigantes sobre la ubicación de este paraíso perdido.

Contexto Bíblico

El libro de Génesis nos describe el Edén como un lugar en donde el hombre interactuaba con la divinidad, donde fluían ríos y crecían árboles con frutos para la vida eterna.

Génesis 2 nos lo describe así:

Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre de uno era Pishón; que rodea la tierra de Javilá, donde hay oro; El nombre del segundo río es Gijón; este es el que rodea la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Jidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Prat.

Todas estas son pistas geográficas que nos orientan en la búsqueda de este lugar sagrado. 

De acuerdoal historiador Flavio Josefo, el Pishón era el Río Ganges, que está a gran distancia de Mesopotamia; otros académicos lo asocian con el Río Indus, que muchos asocian con la cuna de la civilización, mientras que los samaritanos lo asocian con el río Nilo.

Al Gijón, el segundo río, no hay que confundirlo con el Guijón que aparece en el libro de los Reyes, que es otro nombre para el río Shilóaj, que era una fuente, con arroyos, cerca de la Jerusaén antigua.

El Génesis afirma que este río rodeaba la tierra de Cush. Históricamente la tierra de Cush se refiere a la parte sur del río Nilo, hoy entre Egipto y Sudán. Si se refiere a esta tierra de Cush entonces es probable la teoría de varios eruditos bíblicos que lo asocian con el río Nilo.

El tercer río, que es el Jidekel nos lleva a otra área geográfica que es Asiria. La LXX traduce este río como el Tigris, que se va a relacionar con el cuarto río, el Prat, cuya caracterización y fonología perduró en el hebreo y nuestras lenguas latinas, que es el Éufrates.

Además, nuestras traducciones en español, a través del latín y el griego, tienen al Tigris como el río citado por Daniel 10:4, que en hebreo, es nuevamente el Jidekel. La única otra instancia en donde el nombre de este río aparece en las Escrituras. Daniel también lo llama “el río Grande”.

Por último, el río Prat, o el Éufrates, aparece 19 veces en las Escrituras hebreas, y naciendo en las montañas armenias, desemboca en el Golfo Pérsico.

En Genesis 15 es citado por el Creador cuando realiza el pacto con Abram, otorgándole a sus descendientes la tierra desde el “río de Egipto hasta el Éufrates”.

A pesar de que uno se lo imagina mucho más lejos, hay solo unos 400 km o menosentre el norte de la actual Israel y el río Eufrates, ya que se puede llegar yendo hacia el este, pero también hacia el norte. De hecho, durante el reinado de Salomón los límites llegaban hasta allí.


Principales Teorías

Teoría Mesopotámica

Según algunos eruditos, el Edén se encontraba en Mesopotamia, donde los ríos Tigris y Éufrates se encuentran. Juan Calvino, reformador de la Iglesia, también reflexionó sobre la ubicación del Jardín del Edén. Calvino cita a Moisés, mencionando que un río regaba el jardín y luego se dividía en cuatro. “Todos concuerdan en que el Éufrates y el Tigris son dos de esos ríos” -escribe- “pero hay controversia sobre los otros dos”.

Menciona también que algunos creen que son el Ganges y el Nilo, pero argumenta que esto es improbable debido a la distancia geográfica. Calvino sugiere que la geografía pudo haber cambiado después del Gran Diluvio, complicando la localización exacta del Edén. La falta de evidencia arqueológica contundente hacen difícil determinar la ubicación exacta del Edén, que sigue siendo un enigma.

Teoría Rabínica

En la literatura rabínica, similarmente encontramos distintas opiniones acerca de la geografía, pero se introduce también la idea del Jardín del Edén como un lugar espiritual, muchas veces en oposición al “Gehenom” (gehena), o el infierno.

La naturaleza espiritual del Edén tiene sentido cuando lo conectamos con el hecho de que en este lugar, Adán y Eva estaban en comunión con el Creador. La expulsión del Edén es similarmente asociada con una “caída”, haciendo alusión a un nivel superior y uno inferior.

Otros elementos, como la colocación de querubines en la entrada del Edén indican que la humanidad no tiene un acceso directo a este lugar en la dimensión física.

Mas tarde en la historia bíblica, nos encontramos nuevamente con estos querubines siendo construidos sobre la cubierta del Arca de la Alianza. A través de complejos rituales realizados por el Sumo Sacerdote, este proceso le permitía a él y a todo Israel a través de su mediación, comulgar nuevamente con el Creador, o en otras palabras, encontrar el camino de regreso a aquel paraíso perdido desde tiempos inmemoriales, el Edén.

¿Cuál es tu opinión? ¿Dónde crees que estaba ubicado el Jardín del Edén? Compártenos tus pensamientos y teorías abajo en comentarios.

Dónde se encontraba el Jardín del Eden?

¿Dónde se encontraba el Jardín del Edén, el paraíso terrenal descrito en las Escrituras? Un lugar de misterio y maravilla que ha capturado la imaginación de la humanidad a lo largo de los siglos. Hoy, nos embarcaremos en un viaje para explorar las teorías más intrigantes sobre la ubicación de este paraíso perdido.

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Parashá Bejukotai – La obediencia, clave de la abundancia
Levítico 26:3-27:34

Esta última porción de Levítico, se ocupa de la bendiciones que resultan de la obediencia así como de las maldiciones que conlleva la desobediencia.

Yehováh nuestro Padre, tiene el derecho legal y total de exigir a sus criaturas el cumplimiento de los mandamientos que Él establece, por múltiples razones:

    • Es el Creador del Universo.
    • Es el Sustentador de la vida.
    • Es Quien rescató a Yisrael de la esclavitud (incluídos nosotros), con grandes señales.
    • Es Quien hizo un pacto con Yisrael, cuando ya le había dado libertad.

A pesar de todo lo anterior, nuestro Padre Yehováh no obliga a su pueblo a obedecer Su Toráh (instrucciones o mandamientos), sino que nos deja en plena libertad de hacerlo, por cuanto Él espera que el acto de obedecer sea una demostración de amor y gratitud, más que simplemente un acto de sometimiento.

Prestemos atención a la conveniencia de obedecer, porque hay bendiciones que se desprenden de hacerlo; así está diseñada Su Creación. Él no es un policía que está al acecho pendiente de quién comete una infracción para “caerle” encima con una maldición. NO! simplemente nuestras decisiones tienen consecuencias “naturales” que se desencadenarán de acuerdo a las acciones que realizamos.

El tema de los votos nos resulta complejo, por cuanto estaban directamente relacionados con la existencia de la Casa de Yehováh (Templo) y con los cohanim (sacerdotes). Una persona podía haber hecho un voto en un momento de dificultad, pero luego encontrar que le era difícil cumplirlo. Entonces existía la posibilidad de que ella misma o alguien más, pagara un monto determinado, para en cierto sentido “deshacer” tal voto, y por eso estaba establecido un valor dependiendo de la condición de la persona y de su edad.

Cabe la pregunta: ¿en el presente podemos hacer votos? No de esa clase que se hacían en los tiempos cuando la Casa de Yehováh estaba en pie. Pero podríamos comprometernos a hacer o dejar de hacer algo con miras a honrar a nuestro Padre y para mejorar nuestra condición como seres humanos. Solo que al hacerlo, tengamos presente lo que nos dice la misma Escritura:

Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Eclesiastés 5:4-6 RVR

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Rastros de la Torá | Las otras Cartas


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Parashá BeHar – El Año Shmitá
Levítico 25:1-26:2

La parashá BeHar, que se encuentra en el libro de Levítico, significa “en la montaña”.

Todas estas instrucciones que comenzaron cuando Moisés subió al Monte Sinaí después de que el Creador declarara los Diez Mandamientos en Éxodo 20, continúan a través de todo el libro de Levítico, ya que los israelitas estuvieron más de un año acampando en la base del Monte Sinaí.

En esta porción se presenta uno de los conceptos más revolucionarios y espirituales de la Biblia: el Año Sabático o Shmitá, y el Año del Jubileo, o Yovel. Este mandato, Shmitá, que ordena dejar descansar la tierra cada siete años, no solo tiene implicaciones ecológicas, sino que también tiene profundas implicaciones en lo que respecta a la fe, la justicia social y la relación del ser humano con el Creador y Su creación.

El año de Jubileo anunciaba también el retorno de todos los habitantes a su tierra ancestral. Es decir, incluso si las tierras eran vendidas y acumuladas por ciertas personas o familias, al cabo de este período se efectuaba un “gran reinicio” o “reset”, en el cual todo era restaurado y un nuevo comienzo tomaba lugar. A través de estas acciones y observancias, los pobladores de la tierra debían reconocer Quien era el Verdadero Propietario de toda la tierra. 

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La Importancia de Ser Agradecidos

Cortesía del Club de Patrocinadores

La gente agradecida padece menos de estrés y depresión, mantienen una presión arterial saludable y tienen mejores niveles de energía. 

Robert E Emmons

“Aclamad a Yehová, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna” 1 Crónicas 16:34.

¿Qué es la gratitud y por qué es tan importante? ¿Realmente hace la diferencia que vivamos con una actitud que muestre agradecimiento a Dios por todo lo que Él nos ha dado e incluso por lo que no nos ha dado? ¿Cuál es el beneficio de ser agradecido?

Al estudiar las parashot semanales (las porciones de la Torá), podemos encontrar con facilidad que una y otra vez el pueblo de Israel mostró una actitud incorrecta delante de Yehováh desde que salió de la tierra de Egipto.

“Y murmuró el pueblo contra Moisés, diciendo: ¿Qué beberemos?…” (Ex 15:24), “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto” (Ex 16:2), “…y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés” (Num 21:4-5), “Y murmuraron contra Moisés y Aarón todos los hijos de Israel…” (Num 14:2-3), “Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: “Porque el SEÑOR nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos” (Deu 1:27). “Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos de Yehováh; y cuando Yehováh oyó, se encendió su ira, y el fuego de Yehováh ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento” (Num 11:1).

Los hijos de Israel mostraron su descontento durante su caminar en el desierto, omitiendo así cada una de las bendiciones que presenciaron sus ojos, desde las plagas, el cruce del Mar Rojo, hasta la provisión diaria, el maná que descendía del cielo, experiencias por la que solamente el pueblo de Israel puede estar agradecido y de las cuales puede dar testimonio:

“Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella. 33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos 36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy” Deuteronomio 4:32-34,36-38.

A causa de la falta de agradecimiento y la continua murmuración de parte del pueblo de Israel hacia Moisés y hacia Dios mismo, el pueblo sufrió las consecuencias en diferentes ocasiones.

“Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos de Yehováh; y cuando Yehováh oyó, se encendió su ira, y el fuego de Yehováh ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento” (Num 11:1).

“25 Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Yehová. 26 Por tanto, alzó su mano contra ellos para abatirlos en el desierto, 27 Y humillar su pueblo entre las naciones, Y esparcirlos por las tierras” Salmo 106:25-27.

Aprendamos de la experiencia vivida por Israel en el desierto para no cometer los errores que ellos cometieron. Por el contrario, busquemos razones por las cuales podemos estar agradecidos con el Creador. Despertar cada día con una actitud agradecida va a mejorar no solo nuestra condición espiritual, sino que también nuestra salud en todos los aspectos.

Incluso la ciencia así lo afirma. Un estudio citado por el autor Robert E Emmons en su libro “Gratitude Works!” demostró que la gente agradecida padece menos de estrés y depresión, mantienen una presión arterial saludable y tienen mejores niveles de energía. El mismo estudio menciona que estar agradecidos desacelera el proceso normal de envejecimiento del ser humano y al mismo tiempo nos ayuda a disminuir la absorción de grasas.

Los dos espías que trajeron un reporte positivo (Josué y Caleb), a diferencia de los otros diez, lograron entrar a la tierra prometida por el solo hecho de mostrar una actitud positiva y de agradecimiento al Todopoderoso por la tierra que les iba a entregar en sus manos, cumpliendo así la promesa que Yehováh le había dado a Abraham, Isaac y Jacob.

Sin importar la condición en que nos encontremos hoy, seamos agradecidos con Yehováh, y enseñémosles a nuestros hijos a dar gracias en todo momento porque Él ha sido bueno con nosotros, y porque ciertamente “nuevas son sus misericordias cada mañana”.

¡Shalom!


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Parashá Emor – Las Fiestas de Yehováh
Levítico 21:1-24:23

La parashá Emor se encuentra en el libro de Levítico (Lv 21:1 – 24:23) y se enfoca en las leyes y rituales relacionados con la santidad, la pureza y el servicio en el Tabernáculo. Emor, que significa “diles“, inicia con instrucciones específicas dirigidas a los sacerdotes sobre cómo mantener su consagración mientras llevan a cabo sus deberes sagrados.

Desde las restricciones sobre quiénes pueden oficiar en el servicio sagrado hasta las normativas sobre la pureza ritual y los días festivos, esta sección de la Torá establece las pautas para mantener la santidad, el orden y la conexión entre la práctica espiritual y la vida cotidiana en la congregación de Israel. 

Además, detalla las exigencias de integridad física y moral para aquellos que sirven como sacerdotes, subrayando la importancia de una conducta ejemplar en medio del  servicio del Santuario.

Emor” nos invita a reflexionar sobre la importancia de la integridad en nuestras vidas cotidianas. Las normas detalladas para los sacerdotes y las festividades nos recuerdan que, aunque nuestras vidas modernas son muy diferentes, la necesidad de vivir con principios elevados y una conducta ética sigue siendo fundamental. También, esta parashá nos desafía a considerar cómo podemos mantener nuestra propia “pureza” en un sentido contemporáneo, cultivando valores como la honestidad, la responsabilidad y el respeto hacia los demás. Al igual que los sacerdotes tenían un rol especial en su comunidad, cada uno de nosotros puede buscar maneras de contribuir positivamente a nuestra sociedad, infundiendo nuestras acciones diarias con un sentido de propósito y dignidad.

También, los sacerdotes actuaban como mediadores entre Yehováh y el pueblo, lo cual era una sombra profética del rol de Yeshúa, como nuestro Sumo Sacerdote. Los sacerdotes ofrecían sacrificios de sangre en el altar, esto prefiguraba el sacrificio de Yeshúa en el madero. La sangre purificaba y reconciliaba al pueblo con el Todopoderoso. Los sacerdotes tenían acceso al Lugar Santo y al Lugar Santísimo en el tabernáculo. Esto simbolizaba el acceso a la presencia del Altísimo. De la misma manera, Yeshúa abrió el camino para que ahora todos podamos “acercarnos confiadamente al trono de la gracia y alcanzar misericordia” (Heb 4:16). 

En resumen, las leyes para los sacerdotes apuntaban hacia Yeshúa como el Sumo Sacerdote perfecto, el cual cumplió con cada unos de los requerimientos y ¡nos reconcilió con nuestro Padre celestial!