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Parashá Koraj – Desafío a la Autoridad
Números 16:1 – 18:32

Es notable que la trampa en la que el grupo de rebeldes cayó fue la misma del Edén en esencia, pero matizada por otras circunstancias; la queja de esta gente, dicha de otra forma era: “¿Por qué solo ustedes -Moshé y Aharón- ejercen la autoridad, (definiendo lo que es bueno y malo)?” En otras palabras: ¿Por qué solo ustedes tienen derecho a la definición del bien y del mal? “¡Nosotros también queremos ese derecho!” En la lectura de hoy, observa cuidadosamente y descubre el patrón que probablemente has visto repetido en algún momento alrededor tuyo a lo largo de tu vida:
    • Quiénes se rebelaron en un comienzo (Vs 16:1-2)
    • Cuál fue el motivo de la rebelión (Vs.16:3)
    • Considera qué tan válidos y justos eran los argumentos presentados por los rebeldes (Vs. 16:3 y 13-14)
    • Ahora observa como reaccionó el resto de la congregación ante este problema (Vs 16:19)

Resumen de ordenanzas para la tribu de Leví

  1. Los levitas (no cohanim), no se acercarán a los utensilios santos ni al altar. 
  2. Deben guardar o proteger el Santuario (vs. 4-5) en todos los sentidos. Posteriormente vemos en los libros de Crónicas la organización que se hizo para guardianes, porteros y demás asuntos relacionados.
  3. Deberán atender rigurosamente todo lo que concierne al Santuario, para que no haya juicio sobre Yisrael. (vs. 5)
  4. Ningún extraño (al sacerdocio), podrá acercarse bajo pena de muerte (vs. 7), incluidos los levitas.

Beneficios de los cohanim

Siendo que los levitas no recibieron ninguna porción de tierra en heredad, Yehováh proveyó para ellos otro medio de sustento: las ofrendas, sacrificios y demás regalos que el pueblo traería para Él. Era la forma de pagarles por sus servicios en el ministerio. Los cohanim recibirían las ofrendas más santas – kadosh: Ofrenda por el pecado, ofrendas de culpa, y ofrendas de grano. adicionalmente recibían también la parte mecida de las Ofrendas de Paz.

Fuera del santuario, los cohanim recibían la terumáh – porción – del campo, de las viñas y  de las huertas. El pueblo debía traerles la primera parte de las cosechas, del aceite prensado, del vino y de la lana esquilada de las ovejas. También recibían porciones de la masa del pan, los primogénitos de los animales y adicionalmente, la espaldilla, las quijadas (los cachetes) y el cuajar (la última cavidad del estómago de los rumiantes) de todo animal sacrificado (Deuteronomio 18:3).

Los levitas por su parte, recibirían los diezmos de todo Yisrael (verso 24).  Pero ni los cohanim ni los levitas podrían tener heredad, porque Yehováh es su heredad.

Queda claramente establecida la diferencia entre el rol de los cohanim y los levitas. Los cohanim, eran quienes realizaban tareas como: quemar las víctimas sobre el altar, rociar la sangre en el mismo, hacer las libaciones de vino y de aceite o de agua, y muchas cosas más. Nada de esto podía ser delegado a los levitas; era estrictamente responsabilidad de los cohanim hacer todo esto.

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Parashá Shelaj Lejá – Visión y Valentía
Números 13:1–15:41

La parashá Shelaj leja la encontramos en Números 13:1 – 15:41 y nos revela un emocionante cuadro profético para los tiempos finales. Es como tener en nuestras manos una pincelada de lo que va a acontecer en torno a los hijos de Israel cuando suceda la Segunda Venida de Yeshúa. Al mismo tiempo, esta porción hace un llamado de exhortación a creer y a confiar en las promesas que ha dicho el Todopoderoso con respecto a su pueblo. 

Este segmento de la Escritura nos provee una poderosa y relevante enseñanza para nuestro caminar en la fe hoy en día. Los doce espías regresaron de la tierra con dos informes distintos: un reporte lleno de temor y pesimismo, mientras que Caleb y Josué ofrecieron un mensaje de fe y esperanza.

En nuestra vida diaria, al igual que los diez espías que trajeron el reporte negativo, enfrentamos situaciones que pueden parecer abrumadoras. Los “gigantes” y “ciudades fortificadas” de nuestros tiempos pueden tomar la forma de problemas financieros, enfermedades, conflictos personales o incertidumbres mundiales. Sin embargo, Caleb y Josué nos muestran otra forma de ver las circunstancias. Su informe positivo no ignoraba las dificultades, pero se centraba en la fidelidad de Yehováh y en Su poder para superar cualquier obstáculo. Ellos recordaron al pueblo que el Altísimo había prometido entregarles la tierra y ¡que Su palabra es digna de confianza!

Preguntas para reflexionar

Pensemos en estos cuatro aspectos que son muy importantes en nuestra vida:

    1. Diez espías regresaron y trajeron un reporte negativo y sólo dos espías tuvieron visión para mirar la promesa de Dios haciéndose realidad en sus vidas y la de sus familias, ¿a cuál grupo pertenecerías tú?
    2. Yehováh prometió que levantaría a un hombre como Moisés que debíamos escuchar y obedecer… ¿Estás preparado para seguir y escuchar a Yeshúa a medida que nos lleva de vuelta a obedecer los mandamientos del Todopoderoso sin importar lo que digan o piensen los demás?
    3. El cuarto mandamiento dice que debemos de recordar el día de Shabbat para apartarlo, porque Yehováh lo bendijo y lo santificó. ¿Es el Shabat verdaderamente una señal entre tú y el Altísimo tal como Él lo estableció en su Torá? (Ex 31:13).
    4. Quizá tú profesas ser seguidor de Yeshúa el Mesías, usas los tzit tzit diariamente y guardas el Shabbat y la dieta del Creador. ¿Pero te comportas de verdad como un embajador del Reino de los Cielos? Recordemos las palabras de Pablo a los Romanos cuando dijo que no son los oidores de la Torá los que serían justificados ante Dios sino los hacedores.

¡Amemos a Yehováh con todo nuestro corazón y al prójimo como a nosotros mismos, tal como lo dijo Yeshúa, y al hacerlo así cumpliremos la Torá y los profetas!

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Sobrellevando el Trauma y el Dolor

Estamos aquí porque Dios quiso que estuviéramos, y porque hay una tarea que debemos cumplir.

La parashá de esta semana nos habla acerca de la vida de Sara y al mismo tiempo nos provee una enseñanza acerca de cómo el patriarca Abraham logró sobrellevar el trauma y el dolor al final de sus días.

Abraham era un hombre mayor y ya había pasado por dos eventos que habían marcado su vida y que estaban relacionados con las personas que él más amaba en el mundo. El primero tenía que ver con su hijo, a quien había esperado toda la vida, Isaac. Él y Sara habían perdido la esperanza, pero Dios les dijo que tendrían un hijo y que sería el que continuaría el pacto. Pasaron los años. Sara no concibió. Ella había envejecido, pero Dios había dicho que tendrían un hijo.

Finalmente llegó. Hubo gozo. Sara dijo: “Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo” (Gn 21:6). Luego vino el momento aterrador cuando Dios le dijo a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único hijio, Isaac, a quien amas… y ofrécelo en holocausto” (Gn 22:2). Abrahám no se quejó ni se tardó. Los dos viajaron juntos, y en el último momento vino la orden del cielo diciendo: “¡Alto!”. ¿Cómo sobreviven un padre y un hijo a un trauma como este?

Luego vino el dolor. Sara, la amada esposa de Abraham, murió. Ella había sido su compañera compartiendo el viaje con él mientras dejaban atrás todo lo que conocían; su tierra, su lugar de nacimiento y sus familias. Incluso, en un par de ocasiones salvó la vida de Abraham haciéndose pasar por su hermana.

¿Qué hace un anciano como Abraham (la Torá lo llama “viejo y avanzado en años” Gn 24:1) después de tal experiencia y dolor? Es posible que hubiera tristeza en su corazón. Había hecho lo que Yehováh le había pedido. Sin embargo, no todas las promesas de Dios se habían cumplido. En varias ocasiones Dios le prometió la tierra de Canaán, pero cuando Sara murió no poseía aún nada de ella, ni siquiera un sitio para enterrar a su esposa. Yehováh le había prometido muchos hijos, una gran nación, muchas naciones, tantas como la arena del mar y las estrellas del cielo. Sin embargo, solo tenía un hijo, Isaac, a quien casi pierde, y que estaba aún soltero a la edad de treinta y siete años. Abraham tenía todas las razones para estar triste.

Sin embargo, supo sobrellevar esta situación. La Torá nos dice que “…vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla” (Gn 23:2) Luego inmediatamente leemos: “Y se levantó Abraham de delante de su muerta…”. Después de esto, él tuvo dos cosas en mente: primero comprar un terreno para enterrar a Sara, y segundo encontrar una esposa para su hijo. Es muy interesante que estos dos aspectos están relacionados con las dos promesas divinas: la tierra y la descendencia. Abraham no esperó a que Dios actuara; él entendió que debía tomar acción.

¿Cómo superó Abraham el trauma y el dolor? ¿Cómo se sobrevive a la prueba de casi perder al único hijo y a la perdida de la esposa, y aún así tener las ganas de continuar? ¿Qué impulsó y motivó a Abraham a seguir adelante?

La Torá nos habla de dos personajes que, ante el trauma y el dolor, tomaron una actitud distinta y por ende solo uno de ellos pudo seguir hacia adelante. El primero se trata de Noé, el hombre más justo de su generación. A pesar de que el mundo entero sufriría una catástrofe y sería destruido por el diluvio, Noé decidió obedecer a Yehováh y de esta manera pudo salvar su vida y la de su familia.

Caso contrario fue el de la esposa de Lot, quien desobedeció la instrucción de los ángeles, y “miró hacia atrás” mientras las ciudades de Sodoma y Gomorra desaparecían bajo la lluvia de azufre y la ira de Dios. De inmediato se convirtió en una columna de sal, a causa de la conmoción y de la incapacidad de no poder seguir adelante. El trasfondo de estas dos historias nos ayuda a comprender a Abraham después de la muerte de Sara. Abraham tuvo la capacidad de enfocarse en construir el futuro y no quedar preso del pasado como le sucedió a la esposa de Lot.

Abraham tenía presente la promesa. Sara había muerto. Isaac no estaba casado. Abraham no tenía ni tierra ni nietos. Él no le reclamó a Dios ni se angustió. Por el contrario, fue sensible al llamado de Yehováh de seguir adelante y confiar. Así es como Abraham sobrevivió a la conmoción y al dolor.

No permita Yehováh que experimentemos nada de esto, pero si llegara a pasar, sigamos el ejemplo de Abraham, el cual se enfocó en la promesa.

No estamos aquí por accidente. Estamos aquí porque Dios quiso que estuviéramos, y porque hay una tarea que debemos cumplir. Descubrir qué es eso no es fácil y, a menudo, lleva muchos años y frustraciones. Cada uno de nosotros tenemos algo que Dios nos está llamando a hacer, tenemos un propósito por cumplir.

No permitamos que nuestro pasado nos detenga, sino por el contrario, ¡aprendeamos a sobrellevar el dolor tal como Abraham, y enfoquemos las promesas de Yehováh para nuestra vida!

¡Shalom!

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Parashá BeHa’alotjá – La Conexión Divina
Números 8:1–12:16

Un evento muy relevante es relatado en esta porción de la Torá; en el año segundo, en el mes segundo, partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí (Num 10:11). El mes anterior (el primer mes del año siguiente al Éxodo), el Tabernáculo había sido erigido (evento registrado originalmente en Éxodo 40 pero recordado nuevamente en esta parashá, en Números 9:15).

El pueblo de Israel, habiendo sido liberado de la esclavitud en Egipto, tuvo un encuentro sobrenatural con el Todopoderoso en el Monte Sinaí. Allí permanecieron por casi un año, incluso varios meses después de haber recibido la Torá por medio de Moisés. La razón principal por la que permanecieron allí fue materializar el mandamiento de construir el Tabernáculo.

El Tabernáculo se convertiría en la experiencia portátil del Monte Sinaí para los hijos de Israel para generaciones futuras. El Arca de la Alianza, llamada también del testimonio, llevaría consigo esa nube que todo el pueblo presenció en el Sinaí. La misma nube que guió a los israelitas en el desierto durante cuarenta años.

La conexión entre la nube, el Arca del Pacto, y las experiencias en el Monte Sinaí y el Jardín del Edén nos muestra la continuidad de la guía y protección divinas a lo largo de la historia bíblica. Según comentaristas rabínicos como Rashi, la nube no solo proveía una guía física, sino que también era un símbolo de la Presencia Divina constante y protectora (Rashi sobre Números 9:15). Esta narrativa nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en la guía divina en nuestro propio viaje espiritual.

Preguntas para reflexionar

1. Confianza en la Guía Divina: ¿En qué áreas de tu vida puedes aprender a confiar más en la guía divina, al igual que los israelitas confiaron en la nube y el Arca?

2. Presencia Continua de Dios: ¿Cómo experimentas la presencia de Dios en tu vida diaria? ¿Qué prácticas te ayudan a sentir esa presencia de manera más tangible?

3. Simbolismo de los Querubines: ¿Qué significado tiene para ti la imagen de los querubines sobre el Arca del Pacto en relación con la protección divina?

4. Lecciones del Sinaí: ¿Qué lecciones puedes aplicar de la experiencia de Moisés en el Monte Sinaí cuando subió a la nube para recibir la Ley?

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¿Hace falta un manual (seder) para cada Fiesta de Yehováh?

Cortesía del Club de Patrocinadores

Salvo las instrucciones para la noche de Pesaj, y el construir cabañas para Sukot, no se nos dice nada respecto a rituales o programas que las personas del pueblo deberían llevar a cabo en sus casas.

Conforme surgen publicaciones y videos de personas que han decidido seguir los caminos de la Toráh, van apareciendo demandas, normas, reglas, manuales, procedimientos y muchas cosas más, que pretenden “regular” la manera en que debemos actuar, la mayoría de las cuales son meras invenciones de hombres. Ante esto resulta inevitable recordar las palabras de Yeshúa al respecto:

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Mateo 15:7-9

Resulta obvio que al empezar un sendero nuevo, como este de regresar a lo que nuestro Padre Yehováh estableció originalmente, nos hallemos perdidos en cuanto a qué hacer o cómo hacer las cosas, en particular cuando se trata de las celebraciones o Fiestas de Yehováh.

Es entonces cuando buscamos, o simplemente “nos llega” un manual, un método, o programa de lo que debemos hacer, y eso en el judaísmo se llama: Seder.

En un sentido general, un SEDER (סֵדֶר en hebreo) es un “orden” o “arreglo” y se refiere a una ceremonia o evento ritual que sigue una secuencia específica de pasos o actividades, diseñado para conmemorar, educar, y unir a la comunidad en una experiencia espiritual y significativa. Aunque el término se usa más comúnmente en referencia al Seder de Pésaj, la idea subyacente de un seder puede aplicarse a otras ceremonias y prácticas que tienen un orden estructurado.

Ahora veamos las características generales de un SEDER

  1. Tiene una secuencia estructurada:
    Un seder se caracteriza por seguir un orden preestablecido de acciones, lecturas y rituales. Esta estructura es cuidadosamente diseñada para cumplir con propósitos religiosos, educativos y comunitarios.
  2. Elementos Rituales:
    Los seders generalmente incluyen una combinación de bendiciones, oraciones, lecturas de textos sagrados, himnos, comidas simbólicas y otras acciones rituales. Cada elemento tiene un significado específico y contribuye al propósito general del evento.
  3. Narrativa y Educación:
    Un componente central de muchos seders es la narración de una historia o la enseñanza de conceptos religiosos. Por ejemplo, el seder de Pésaj se centra en la narración del Éxodo de Egipto.
  4. Participación Comunitaria:
    Los seders suelen ser eventos comunitarios o familiares donde todos los participantes tienen roles y responsabilidades. Esto puede incluir la recitación de textos, la realización de acciones rituales o la participación en discusiones.

Pero… ¿es mandatorio tener un Seder para cada Fiesta de Yehováh?

La respuesta sencilla es: NO. Porque no encontramos en la Toráh nada que nos diga “cómo” hacer las celebraciones, aparte de las instrucciones explícitas respecto de los oficios en La Casa de Yehováh. Eran los cohanim (sacerdotes) y los levitas, quienes tenían la responsabilidad de seguir minuciosamente tales instrucciones. Pero al pueblo solo se le ordenaba ir a Jerusalén para las tres Fiestas: Matzot (Panes sin Levadura), Shavuot (Pentecostés) y Sukkot (Cabañas o Tabernáculos). Obviamente deberían llevar ciertas ofrendas, todas relacionadas con su trabajo agrícola o ganadero. Pero salvo las instrucciones para la noche de Pesaj, y el construir cabañas para Sukot, no se nos dice nada respecto a rituales o programas que las personas del pueblo deberían llevar a cabo en sus casas.

La pregunta que surge es: ¿Entonces es malo seguir un seder, u orden, o ritual en nuestras casas para cada Fiesta? No. No lo es; pero debemos preguntarnos quién es el autor de ese “seder” y ser conscientes de que muchos de ellos, tienen un significado cultural para nuestros hermanos de Judá, que los han venido desarrollando a los largo de las generaciones e incorporando rituales de gran significado para ellos y sus familias, pero que seguramente no tienen sentido para nosotros.

Ahora bien, la ausencia de información al respecto en la Toráh, es una clara sugerencia de nuestro Padre Yehováh, para que hagamos lo que creamos conveniente, siempre y cuando tenga un significado para nosotros, y constituya una forma de hacer memoria, de enseñar, de educar y de fortalecer los lazos fraternales de los participantes.

Veamos un par de ejemplos

Seder de Rosh Hashaná. Celebra el año nuevo judío al comienzo del Séptimo mes; incluye el consumo de manzanas y miel, oraciones, plegarias y otras cosas de regocijo. Pero lo más importante que ordena la Toráh, el toque del Shofar o de las trompetas, ¡se omite! Además el año no comienza en el Séptimo mes. Entonces lo hacemos porque nuestro hermanos lo hacen así? Piensa, piensa…

Seder de Shabbat. ¿Dónde encontramos en la Toráh, instrucciones respecto a las 39 categorías (cada una de ellas abarca otra serie de actividades), que no se pueden hacer en este día? ¿Dónde se nos dice qué podemos hacer, o cómo debemos orar, o en qué posición debemos hacerlo, o qué cánticos debemos entonar, o qué deberemos comer o cómo nos debemos vestir? ¡En ninguna parte!

Y así puedes encontrar “manuales” o “seders” o “Sidures”, hechos con la mejor intención pero que terminan “atando” la vida de la gente y restándole el gozo a la celebración por andar pendientes de cumplir las normas del programa. Recuerda las palabras de Yeshúa:

Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres.

Fácilmente tales instrucciones terminan convirtiéndose en doctrinas y dolorosamente, quienes hemos sido liberados de las religiones hechas por hombres, volvemos a lo mismo. Pareciera que ese es nuestro gusto.

Pero no tiene que ser así. Yeshúa pagó un precio alto para liberarnos y ahora que somos libres, necesitamos mantener esa libertad. Pero dirás: ¿entonces cómo celebro?

Sencillo: Escudriña la Palabra de nuestro Padre, para ver qué te dice respecto a la celebración que tienes en mente. Acto seguido ora buscando su guía y exprésale tu deseo de hacer una celebración en Su honor y en gratitud por Su bondad para contigo y los tuyos y planea realizar algo fuera de lo común, que pueda ser usado para comunicar el valor y significado de esa celebración para ti.

Puede ser una cena especial, la lectura de una porción que tiene especial significado para ti y tu familia, puede ser hacer memoria de algún evento en el que Yehováh intervino maravillosamente, etc. durante ese tiempo provoca un tiempo de oración espontánea de algunos de los participantes y gózate por la bondad de nuestro Padre. Quizás con el paso de los años esto termine convirtiéndose en tu seder. El seder de tu familia, que tiene especial significado para ti y los tuyos, pero no por eso, se le debe imponer a otros.

Sea Yehováh dándote entendimiento y sabiduría en todo.


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Parashá Nasó – Un Dios de Orden
Números 4:21 – 7:89

La porción que nos ocupa en esta ocasión nos permite vislumbrar un aspecto del carácter de nuestro padre Yehováh: El orden y la organización para efectuar las diferentes tareas que eran propias del servicio a Él. 

Rara vez nos detenemos a reflexionar en lo que significaba desarmar el Tabernáculo, para poco después volver a levantarlo de manera impecable. Esta tarea requirió de una gran organización para saber en qué orden se desmontaban las piezas de la Tienda, cómo se transportaban y quienes deberían comenzar a armarlo de nuevo. No era algo tan sencillo como: “vengan los que puedan y ayuden llevando algo!” No. Moisés debió entrenar a cada grupo para instruirles acerca de todos los detalles, incluso del orden de partida, para que al llegar al lugar que la Nube les indicaría cuando se detuviera, todo encajara sin demoras. Además las vidas de quienes hacían esta tarea, estaban en riesgo, por lo cual no se podía improvisar ni hacer las cosas descuidadamente.

Esto nos motiva a organizar nuestras vidas en todo sentido: el manejo del tiempo, de nuestras finanzas, de nuestras relaciones, etc. sólo así podremos ser eficientes en la misión que Yehováh nuestro Padre, nos encomienda a cada uno.

Dios te bendiga“, ha sido el estribillo con el cual pretendemos bendecir a otras personas; es de uso muy frecuente entre padres e hijos o entre personas cercanas al despedirse. Sin embargo la instrucción de nuestro Padre Yehováh es muy clara: Así bendecirás a los hijos de Yisrael.

Durante los días que la Casa de Yehováh estuvo en pie, esta bendición era pronunciada dos veces al día: una en la mañana y otra en la tarde, después de las ofrendas de humo ascendente u holocaustos; entonces los cohanim se reunían al frente del Santuario, levantaban sus manos y pronunciaban la bendición sobre la asamblea que se hallaba allí reunida.

Posteriormente en los servicios de las sinagogas, se incorporó la ceremonia de pronunciación de la bendición al final de la enseñanza. El cohen presente, pasaba al frente de la congregación, levantaba sus manos y cantaba la bendición Aharónica o Sacerdotal.

El Talmud nos informa que para la pronunciación de esta bendición el cohen levantaba las manos poniendo los dedos de manera que se formara con ellos la letra Shin, que simboliza el nombre de Yehováh.

APOCALIPSIS

Rastros de la Torá | El Apocalipsis


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Yeshúa cenando con sus discípulos

El Judaísmo de Jesús

Jesús o Yeshúa

¿Qué tan consciente eres del judaísmo de Jesús?

Tras la partida de Yeshúa y con el paso de los años, entraron en la comunidad de sus seguidores muchas personas no judías de múltiples trasfondos, por cuya influencia, poco a poco comenzaron a distanciarse de la comunidad judía…

Jesús nació en Belén, a pocos kilómetros de Jerusalen. Sus padres eran de la tribu de Judá. Fue circuncidado al octavo día, según la Ley de Moisés. Fue criado y educado en Nazaret. A los 13 años, visitó el Templo para entrar en su vida adulta, haciendo su bar mitzvá. Cada año ascendía por lo menos tres veces  a Jerusalén con motivo de las Fiestas de Yehováh: Pascua (Pesaj), Pentecostés (Shavuot), Fiestas de las Tiendas o Tabernáculos (Succot), según el mandato de las Escrituras. Sus discípulos eran todos judíos. Asistía a la sinagoga en Shabbat (sábado). Como miembro de la comunidad judía, guardaba la dieta bíblica. Todas sus enseñanzas estuvieron basadas en lo que conocemos como Antiguo Testamento, principalmente en el Pentateuco o Torá. Con todos estos antecedentes, no te surge la pregunta: ¿Por qué entonces tiene un nombre que no es hebreo?

En la época que Jesús vivió había mucho descontento porque su tierra estaba ocupada por los romanos. Estos querían imponer el culto al imperio y a sus gobernantes como si fueran dioses, lo cual reñía con la fe del pueblo judío y como respuesta surgían frecuentes disturbios y levantamientos contra los romanos, quienes terminaron destruyendo el Templo en el año 68 después de Cristo.

Para entonces la comunidad de seguidores de Jesús, comenzó a ser hostigada tanto por los romanos, como por los líderes del Templo, que eran una casta corrupta tal y como lo había denunciado Jesús.

(Hagamos un breve paréntesis para aclarar que el nombre original de Jesús, era Yehoshúa, aunque según la costumbre de la época se usaba el nombre Yeshúa, que era más corto. Usaremos este nombre para referirnos a nuestro Señor en adelante).

Después de la partida de Yeshúa y con el paso de los años, entraron en la comunidad de sus seguidores muchas personas no judías de múltiples trasfondos, por cuya influencia, poco a poco comenzaron a distanciarse de la comunidad judía que no les aceptaba, la cual se confrontaba continuamente con los romanos debido a su fe. La historia nos narra que de todas maneras los del Camino, como se hacían llamar en un comienzo los seguidores de Yeshúa, terminaron siendo víctimas de los romanos igualmente.

Resulta evidente que al copiar los evangelios y demás documentos del Nuevo Testamento para hacerlos llegar a los múltiples grupos que estaban surgiendo, encontraron una forma fácil de hacer ajustes a los nombres de personas y lugares, desconectando así de sus orígenes, a todos los protagonistas de las historias narradas allí.

Entonces Yeshúa, pasó a llamarse: Iesous en griego, y terminó siendo: Jesús en español. Algo similar ocurrió con todos los otros personajes: Shimón, pasó a llamarse Pedro; Yohanán ahora sería Juan; Mattityahu, Mateo; etc.cosa que también sucedió con los nombres de los personajes del Antiguo Testamento: Yesha’yahu – Isaías; Yirmeyahu, Jeremías; Yejezk’el, Ezquiel, para solo mencionar algunos. Los nombres de lugares y ciudades no escaparon: Beit-Lejem (casa de pan), se convirtió en Belén; Beit-Anyah (casa de pobreza), en Betania; etc.

Si bien no vamos a afirmar que esto le resta credibilidad a las Escrituras, sí tiene el efecto de desconectar las narraciones de su trasfondo cultural; pues no podemos negar que cuando leemos acerca de un personaje de nombre Pedro o Juan, vienen a nuestra mente personas que conocemos y tales nombres no evocan imágenes de personajes de otra cultura. Resulta curioso que casi ninguno de estos nombres transliterados o traducidos guarde relación con la cultura de origen.

¿Por qué es importante el judaísmo de Yeshúa?

Cuando abrimos los ojos a esa realidad, nos damos cuenta de que Yeshúa forma parte del plan de Dios con el pueblo de Israel. Yeshúa no vino a fundar una comunidad aparte o separada de Israel, sino a dar continuidad a la fe abrahámica, de la que somos parte, restaurando la obediencia a la revelación de Dios sin desvincularse de sus raíces culturales.

En este punto, resulta importante ver cuál fue el efecto de Yeshúa y sus enseñanzas en su seguidores inmediatos. ¿Dejaron ellos su cultura y sus creencias? No. Por el contrario las afirmaron. ¿Renunciaron a su identidad judía? De ninguna manera; el libro de los Hechos nos da testimonio de su celo y fidelidad  para seguir obedeciendo la Palabra (Torá) de Yehováh.

Lo que sí es cierto, es que Yeshúa restauró la obediencia a las instrucciones dadas por Dios a Su pueblo, enseñándolas y modelándolas con su propia vida, abriendo así las puertas del Reino para que quien desee, pueda entrar en él. 

De eso se trata nuestro trabajo en Un Rudo Despertar, te facilitamos videos, temas, estudios bíblicos y todo lo que requieras para sumergirte en la dimensión cultural de Yeshúa (Jesús) y demás personajes, lo cual abrirá tus ojos de una manera sorprendente a la comprensión del mensaje, que nuestro Padre Yehováh, ha hecho llegar hasta ti.

Si tienes alguna duda o requieres de guía, por favor no dudes en escribirnos usando el formulario de contacto haciendo click aquí.

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Censo y Organización en el Desierto

La parashá Bamidbar, que se encuentra en Números 1:1 – 4:20, narra los preparativos y la organización del pueblo de Israel en el desierto del Sinaí, durante el segundo año después de su salida de Egipto. Esta sección comienza con un censo detallado de los varones mayores de veinte años, aptos para el servicio militar y organizados según sus tribus y clanes.

También se describe cómo deben acampar y marchar las tribus alrededor del Tabernáculo, con instrucciones específicas para los levitas, quienes son responsables del transporte y cuidado de este y de sus utensilios sagrados. El censo y la organización buscan establecer orden y estructura en la comunidad israelita mientras se preparan para avanzar hacia la Tierra Prometida.

Todo esto ocurre  en un momento crucial de la historia de los hijos de Israel, cuando están en transición entre su esclavitud en Egipto y su establecimiento como una nación libre en la Tierra Prometida. Habiendo recibido la Torá en el Monte Sinaí, los hijos de Israel ahora deben aprender a vivir y funcionar como una comunidad organizada bajo la guía de Yehováh. Tanto el censo como la organización que se nos narran en estos capítulos, eran pasos esenciales para la formación de la identidad nacional y la fe, asegurando que cada miembro de la comunidad tuviera un papel definido en el funcionamiento de la nación y en el desarrollo del culto a Dios.

Nuestra porción, menciona un aspecto interesante de la tribu de Leví: no fue contada junto con las demás tribus en el censo militar. Esto se debió a que los levitas fueron asignados a tareas sagradas relacionadas con el Tabernáculo, destacando su rol único y diferente dentro de la comunidad hebrea. Esta distinción subraya la importancia del servicio ministerial en el pueblo de Israel, indicando que mientras la defensa y la estructura tribal son cruciales, la conexión con el Altísimo y el mantenimiento del santuario también lo son. Además, este énfasis en los levitas resalta la idea de que cada grupo y cada individuo tiene una función específica y valiosa dentro de la congregación.

Reflexión: los levitas actuaban como intermediarios entre Yehováh y el pueblo de Israel enseñando la Torá, realizando rituales y sacrificios, y manteniendo el servicio en el Tabernáculo. De esta misma manera vemos el rol de Yeshúa como mediador entre Yehováh y su pueblo. Yeshúa, como el Sumo Sacerdote eterno según el orden de Melquisedec, se ofreció a sí mismo como el sacrificio perfecto. Su vida, muerte y resurrección establecen una nueva y eterna conexión con el Altísimo, facilitando así el perdón de los pecados y la reconciliación, y cumpliendo la función mediadora de los levitas al proporcionar un acceso directo y permanente al Padre.

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Todo papá puede ser ¡un influencer!

Resulta alarmante que en la actualidad personas desconocidas, ajenas al entorno familiar, estén modelando el carácter, las prioridades, los valores y otros aspectos de nuestros hijos.

Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichosos los que llenan su aljaba con esta clase de flechas. No serán avergonzados por sus enemigos cuando litiguen con ellos en los tribunales.  Salmos 127:4-5

En la sociedad actual, nos enfrentamos a diversos desafíos relacionados con la identidad de género, la igualdad de sexos y el papel que Yehováh, el Creador, ha definido para los hombres en el hogar. Es crucial que dediquemos un momento a reflexionar sobre estos aspectos y tomar acciones al respecto.

La familia, diseñada inteligentemente por Dios, tiene la función de proporcionar un entorno propicio para el desarrollo integral de sus miembros, quienes deben alcanzar la madurez física, emocional, espiritual y social para enfrentar los desafíos de la vida en un mundo cada vez más hostil.

Hoy en día, se habla mucho acerca de la figura del influencer. Esta persona tiene la capacidad de influir en la opinión, comportamiento o decisiones de los demás, gracias a su reconocida autoridad en las redes sociales u otros medios de comunicación. Para lograr su propósito, el influencer debe construir una relación, aunque virtual, con sus seguidores y mantener su confianza.

Enfoquémonos ahora en la figura paterna como el principal influencer en el hogar. La gran mayoría de nosotros somos el resultado de las acciones, actitudes y modelos que presenciamos en nuestros padres durante nuestra infancia. Algunos de esos modelos fueron buenos, mientras que otros no tanto, pero todos nos influenciaron de alguna manera.

Resulta alarmante que en la actualidad personas desconocidas, ajenas al entorno familiar, estén modelando el carácter, las prioridades, los valores y otros aspectos de nuestros hijos. Esto es especialmente preocupante porque, aunque los influencers usen expresiones cariñosas como “mi gente”, “les amo”, “besitos”, etc., estas son simplemente palabras vacías que reflejan el anhelo de afecto de sus seguidores.

Solo aquellos que conviven diariamente con sus hijos pueden conocer realmente sus necesidades, debilidades, fortalezas, temores, sueños, y demás aspectos. La vulnerabilidad de los hijos en un entorno marcado por la tecnología, los medios de comunicación y las presiones sociales destaca la necesidad de que los padres asuman un papel más activo en el desarrollo y protección de sus hijos, brindándoles un amor genuino e incondicional y la orientación necesaria para enfrentar un mundo lleno de desafíos.

Erróneamente, hemos pensado que la responsabilidad de modelar el carácter y valores de nuestros hijos recae en los maestros de la escuela o los líderes de la iglesia (si asisten a alguna). Sin embargo, al entregar dispositivos electrónicos a nuestros hijos desde una edad temprana, estamos, de hecho, entregándolos en manos de influencers desconocidos presentes en las redes sociales, comerciales, programas de televisión y videos de YouTube.

No estamos llamados a ser simplemente amigos de nuestros hijos; tenemos una autoridad dada por el Creador como sus progenitores para dirigir e influenciar significativamente sus vidas. Esto va más allá de proporcionar dinero para satisfacer sus necesidades o caprichos; se trata de estar presentes física y emocionalmente, escuchando activamente sus necesidades y brindando el apoyo necesario en el momento oportuno.

El tiempo es un factor crucial en el desempeño del papel del padre como un poderoso influencer en el hogar. Cuando los hijos expresan una necesidad, no pueden esperar indefinidamente a que los padres estén disponibles para atenderles.

Aunque esto pueda no ser del agrado de muchos, si hemos asumido la noble tarea de formar vidas, es fundamental que estemos dispuestos a sacrificar nuestro tiempo y nuestros intereses personales para estar presentes y disponibles cuando nuestros hijos requieran nuestro afecto, apoyo y orientación. Este compromiso activo y constante es esencial para fomentar un entorno familiar saludable y seguro.

En resumen, más allá de proveer y proteger, el papel del padre es convertirse en el mayor influencer del hogar, creando constantemente contenido nuevo, compartiendo con sus seguidores y mostrando un genuino interés en el bienestar y desarrollo de sus hijos. Esta tarea demanda una entrega incondicional y un compromiso firme para guiar a los hijos basándose en las verdades expresadas en la Palabra de Yehováh, proporcionándoles así un crecimiento y desarrollo saludables, porque los hijos no esperan.


Cómo influir positivamente a nuestros hijos

Hemos entregados nuestros hijos a los influencer que hay en las redes sociales y demás medios de comunicación. ¿Pero acaso es eso correcto? Los padres son quienes tienen la responsabilidad primaria de influir en sus hijos. Conviértete en un papá influencer y equipa a tu familia para enfrentar el futuro que se avecina.