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Parashá Pinjás – Celo por Yehováh
Números 25:10 – 29:24

El plan de Bilam finalmente había dado resultado: Los varones de Yisrael, habían caído en las redes seductoras de las mujeres moabitas llegando a participar de los cultos idolátricos que estas practicaban, y así había apartado de sí, la protección de Yehováh. Ahora ellos mismos serían malditos por causa de sus acciones.

El Segundo Censo, realizado en los campos de Moab, en las cercanías de Jericó antes de cruzar el río Jordán, nos permite ver que la población de Israel se había mantenido a pesar del juicio sobre la generación que salió de Egipto, la cual era mayor de 20 años en ese momento.

Se incluye, al final de esta infografía, un cuadro comparativo de los dos censos y les animo a leer el tema polémico acerca de la cantidad de personas que salieron de Egipto realmente: https://www.unrudodespertar.tv/cuantos-salieron-de-egipto-realmente/

Otro aspecto a resaltar en esta porción de la Toráh, tiene que ver con la actitud de Moisés, respecto a pedir a Yehováh que fuera Él quien asignara a la persona que sería su sucesor. Moisés no busco que fueran sus hijos o sus familiares inmediatos quienes asumieran tal responsabilidad, lo que pone de manifiesto que realmente era un hombre humilde, vacío de sí mismo, que buscaba solamente el bien de Israel, a la vez que obedecía de Yehováh.

Acerca del Sacrificio Diario

Este era presentado al comenzar el tiempo de luz entre el amanecer y la tercera hora del día, como el primer sacrificio (aunque el día había comenzado desde el atardecer del día anterior) y el segundo sacrificio era presentado al final del día como el último sacrificio y así la oveja permanecía sobre el altar como ofrenda tamid – es decir: continua. Adicionalmente se debía ofrendar el incienso de la mañana y hacer el mantenimiento de las lámparas de la Menoráh: despabilar sus mechas, rellenar los recipientes de aceite, y reencenderlas. También se debía acercar una ofrenda de harina (pan), y realizar la libación (derrame) del aceite y del vino en las cantidades correspondientes a cada sacrificio.

La gente asistía a estos servicios, como lo testifican los apóstoles en Hechos 3:1, donde se narra que Kefa (Pedro) y Yohanán (Juan) subían al Templo a la hora de la oración, la novena… tiempo en el cual era presentado el sacrificio diario de la tarde. Aclaremos que la hora novena, corresponde a la media tarde, lo que para nosotros sería entre las 3 y las 5 de la tarde.

Finalmente tengamos en cuenta que estos sacrificios diarios, debían ser presentados independientemente del Festival que se estuviera celebrando y del Shabbat; todos los demás sacrificios u ofrendas ordenados en este capítulo eran adicionales.

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Parashá Balak – Cuando lo Sobrenatural se manifiesta
Números 22:2 – 25:9

¿Ha escuchado usted alguna vez a un animal que hable? Esta es la razón por la que esta parashá en particular es tan interesante y peculiar, ya que esto fue lo que le sucedió al profeta Balaam… veamos los detalles.

La Parashá Balak es una sección de la Torá que abarca desde Números 22 hasta el capítulo 25. Se centra en Balak, rey de Moab, quien temiendo la expansión y el poder de los israelitas, contrató al profeta Balaam, conocido por su habilidad para bendecir o maldecir eficazmente, con la esperanza de debilitar a sus enemigos, el pueblo de Israel.

La interacción entre estos dos personajes es clave en esta historia. Balaam se ve seducido por la oferta de Balak el cual le ofrece grandes riquezas a cambio de que cumpla su deseo. Balaam se encuentra atrapado en un conflicto debido a las instrucciones que recibe de parte de Yehováh. A lo largo de su viaje hacia Moab, Balaam experimenta varias señales divinas, incluyendo una conversación sobrenatural con su asna, que ve un ángel bloqueando su camino. Este relato destaca temas de obediencia y la soberanía del Altísimo, ya que, a pesar de los intentos de Balak, Balaam termina bendiciendo a Israel, cumpliendo así la voluntad divina en lugar de los deseos del rey de Moab.

Esta historia nos enseña varias lecciones valiosas. En primer lugar, nos recuerda la importancia de la emunáh (fe) y la confianza en Yehováh, especialmente en momentos de dificultad y peligro. También se destaca la necesidad de la integridad y la honestidad, ya que Balaam, a pesar de sus intenciones iniciales, finalmente obedece la Palabra de Yehováh y pronuncia las palabras que Él le ordena. Además, la intervención del asna de Balaam nos enseña a ser sensibles a las señales y manifestaciones del Todopoderoso, que pueden venir de las fuentes más inesperadas. En resumen, la parashá de Balak nos invita a reflexionar sobre la soberanía de nuestro Padre, Su protección hacia su pueblo y la importancia de actuar con integridad y obediencia a sus mandamientos.

Exhortación: Seamos humildes delante del Creador y no permitamos qué nuestra terquedad llegue a tal punto ¡que Yehováh tenga que hablarnos a través de una asna!

Jukat [cabecera]

La Serpiente, ¿una figura mesiánica?
Números 19:1–22:1

A pesar de que la serpiente ha tenido mala reputación dentro de los círculos de creyentes, dada la historia del Jardín del Edén, podemos apreciar en las Escrituras que la serpiente no siempre es utilizada en una connotación negativa.

Yeshúa hizo referencia a su astucia para exhortar a sus seguidores a imitarla. También recordó el evento en tiempos de Moisés, y se comparó a sí mismo con la serpiente cuando fue levantada y utilizada como símbolo de sanación. Hasta tiempos modernos, este símbolo de la serpiente elevada sobre el bastón es utilizada en el ámbito de la salud y la medicina moderna en todo el mundo.

Este evento, sucedió originalmente hace alrededor de 3400 años, y está registrado en esta sección de las Escrituras hebreas.

Esta parashá narra eventos que suceden al término de los 40 años que Israel estuvo en el desierto. A medida que se acercan a la recompensa de la Tierra Prometida, surgen nuevos desafíos que pondrán a todo el pueblo a cuestionar su fe en las promesas del Todopoderoso.

El papel de la fe cumple un rol importantísimo a lo largo de todas las Escrituras. Tal como la fe que le fue considerada a Abraham por justicia, pasando por la fe necesaria en las promesas del Creador en el desierto por 40 años, y la fe que Yeshúa exhortó a sus discípulos a tener en él y en Aquel que lo envió.

Idolatrización de la Serpiente en los Días de Ezequías

El rey Ezequías, en su esfuerzo por purificar la adoración en Israel y eliminar la idolatría, destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho. Aunque originalmente la serpiente había sido un medio de sanación y un símbolo de fe en Dios, con el tiempo los israelitas comenzaron a adorarla en lugar de a Dios mismo, quemándole incienso y rindiéndole culto como a un ídolo.

“Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés; porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.”
2 Reyes 18:4

Preguntas de Reflexión

1. ¿Qué lecciones de fe y obediencia podemos aprender del evento de la serpiente de bronce?

2. ¿Cómo podemos aplicar la enseñanza de mirar hacia Dios en tiempos de crisis en nuestra vida diaria?

3. ¿De qué manera la simbología mesiánica de la serpiente de bronce puede profundizar nuestra comprensión de la redención a través de Yeshúa?

4. ¿Cómo podemos evitar idolatrar los símbolos y figuras religiosas y, en su lugar, centrar nuestra devoción en el Todopoderoso, tal como enseñó Yeshúa?

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Parashá Koraj – Desafío a la Autoridad
Números 16:1 – 18:32

Es notable que la trampa en la que el grupo de rebeldes cayó fue la misma del Edén en esencia, pero matizada por otras circunstancias; la queja de esta gente, dicha de otra forma era: “¿Por qué solo ustedes -Moshé y Aharón- ejercen la autoridad, (definiendo lo que es bueno y malo)?” En otras palabras: ¿Por qué solo ustedes tienen derecho a la definición del bien y del mal? “¡Nosotros también queremos ese derecho!” En la lectura de hoy, observa cuidadosamente y descubre el patrón que probablemente has visto repetido en algún momento alrededor tuyo a lo largo de tu vida:
    • Quiénes se rebelaron en un comienzo (Vs 16:1-2)
    • Cuál fue el motivo de la rebelión (Vs.16:3)
    • Considera qué tan válidos y justos eran los argumentos presentados por los rebeldes (Vs. 16:3 y 13-14)
    • Ahora observa como reaccionó el resto de la congregación ante este problema (Vs 16:19)

Resumen de ordenanzas para la tribu de Leví

  1. Los levitas (no cohanim), no se acercarán a los utensilios santos ni al altar. 
  2. Deben guardar o proteger el Santuario (vs. 4-5) en todos los sentidos. Posteriormente vemos en los libros de Crónicas la organización que se hizo para guardianes, porteros y demás asuntos relacionados.
  3. Deberán atender rigurosamente todo lo que concierne al Santuario, para que no haya juicio sobre Yisrael. (vs. 5)
  4. Ningún extraño (al sacerdocio), podrá acercarse bajo pena de muerte (vs. 7), incluidos los levitas.

Beneficios de los cohanim

Siendo que los levitas no recibieron ninguna porción de tierra en heredad, Yehováh proveyó para ellos otro medio de sustento: las ofrendas, sacrificios y demás regalos que el pueblo traería para Él. Era la forma de pagarles por sus servicios en el ministerio. Los cohanim recibirían las ofrendas más santas – kadosh: Ofrenda por el pecado, ofrendas de culpa, y ofrendas de grano. adicionalmente recibían también la parte mecida de las Ofrendas de Paz.

Fuera del santuario, los cohanim recibían la terumáh – porción – del campo, de las viñas y  de las huertas. El pueblo debía traerles la primera parte de las cosechas, del aceite prensado, del vino y de la lana esquilada de las ovejas. También recibían porciones de la masa del pan, los primogénitos de los animales y adicionalmente, la espaldilla, las quijadas (los cachetes) y el cuajar (la última cavidad del estómago de los rumiantes) de todo animal sacrificado (Deuteronomio 18:3).

Los levitas por su parte, recibirían los diezmos de todo Yisrael (verso 24).  Pero ni los cohanim ni los levitas podrían tener heredad, porque Yehováh es su heredad.

Queda claramente establecida la diferencia entre el rol de los cohanim y los levitas. Los cohanim, eran quienes realizaban tareas como: quemar las víctimas sobre el altar, rociar la sangre en el mismo, hacer las libaciones de vino y de aceite o de agua, y muchas cosas más. Nada de esto podía ser delegado a los levitas; era estrictamente responsabilidad de los cohanim hacer todo esto.

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Parashá Shelaj Lejá – Visión y Valentía
Números 13:1–15:41

La parashá Shelaj leja la encontramos en Números 13:1 – 15:41 y nos revela un emocionante cuadro profético para los tiempos finales. Es como tener en nuestras manos una pincelada de lo que va a acontecer en torno a los hijos de Israel cuando suceda la Segunda Venida de Yeshúa. Al mismo tiempo, esta porción hace un llamado de exhortación a creer y a confiar en las promesas que ha dicho el Todopoderoso con respecto a su pueblo. 

Este segmento de la Escritura nos provee una poderosa y relevante enseñanza para nuestro caminar en la fe hoy en día. Los doce espías regresaron de la tierra con dos informes distintos: un reporte lleno de temor y pesimismo, mientras que Caleb y Josué ofrecieron un mensaje de fe y esperanza.

En nuestra vida diaria, al igual que los diez espías que trajeron el reporte negativo, enfrentamos situaciones que pueden parecer abrumadoras. Los “gigantes” y “ciudades fortificadas” de nuestros tiempos pueden tomar la forma de problemas financieros, enfermedades, conflictos personales o incertidumbres mundiales. Sin embargo, Caleb y Josué nos muestran otra forma de ver las circunstancias. Su informe positivo no ignoraba las dificultades, pero se centraba en la fidelidad de Yehováh y en Su poder para superar cualquier obstáculo. Ellos recordaron al pueblo que el Altísimo había prometido entregarles la tierra y ¡que Su palabra es digna de confianza!

Preguntas para reflexionar

Pensemos en estos cuatro aspectos que son muy importantes en nuestra vida:

    1. Diez espías regresaron y trajeron un reporte negativo y sólo dos espías tuvieron visión para mirar la promesa de Dios haciéndose realidad en sus vidas y la de sus familias, ¿a cuál grupo pertenecerías tú?
    2. Yehováh prometió que levantaría a un hombre como Moisés que debíamos escuchar y obedecer… ¿Estás preparado para seguir y escuchar a Yeshúa a medida que nos lleva de vuelta a obedecer los mandamientos del Todopoderoso sin importar lo que digan o piensen los demás?
    3. El cuarto mandamiento dice que debemos de recordar el día de Shabbat para apartarlo, porque Yehováh lo bendijo y lo santificó. ¿Es el Shabat verdaderamente una señal entre tú y el Altísimo tal como Él lo estableció en su Torá? (Ex 31:13).
    4. Quizá tú profesas ser seguidor de Yeshúa el Mesías, usas los tzit tzit diariamente y guardas el Shabbat y la dieta del Creador. ¿Pero te comportas de verdad como un embajador del Reino de los Cielos? Recordemos las palabras de Pablo a los Romanos cuando dijo que no son los oidores de la Torá los que serían justificados ante Dios sino los hacedores.

¡Amemos a Yehováh con todo nuestro corazón y al prójimo como a nosotros mismos, tal como lo dijo Yeshúa, y al hacerlo así cumpliremos la Torá y los profetas!

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Sobrellevando el Trauma y el Dolor

Estamos aquí porque Dios quiso que estuviéramos, y porque hay una tarea que debemos cumplir.

La parashá de esta semana nos habla acerca de la vida de Sara y al mismo tiempo nos provee una enseñanza acerca de cómo el patriarca Abraham logró sobrellevar el trauma y el dolor al final de sus días.

Abraham era un hombre mayor y ya había pasado por dos eventos que habían marcado su vida y que estaban relacionados con las personas que él más amaba en el mundo. El primero tenía que ver con su hijo, a quien había esperado toda la vida, Isaac. Él y Sara habían perdido la esperanza, pero Dios les dijo que tendrían un hijo y que sería el que continuaría el pacto. Pasaron los años. Sara no concibió. Ella había envejecido, pero Dios había dicho que tendrían un hijo.

Finalmente llegó. Hubo gozo. Sara dijo: “Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo” (Gn 21:6). Luego vino el momento aterrador cuando Dios le dijo a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único hijio, Isaac, a quien amas… y ofrécelo en holocausto” (Gn 22:2). Abrahám no se quejó ni se tardó. Los dos viajaron juntos, y en el último momento vino la orden del cielo diciendo: “¡Alto!”. ¿Cómo sobreviven un padre y un hijo a un trauma como este?

Luego vino el dolor. Sara, la amada esposa de Abraham, murió. Ella había sido su compañera compartiendo el viaje con él mientras dejaban atrás todo lo que conocían; su tierra, su lugar de nacimiento y sus familias. Incluso, en un par de ocasiones salvó la vida de Abraham haciéndose pasar por su hermana.

¿Qué hace un anciano como Abraham (la Torá lo llama “viejo y avanzado en años” Gn 24:1) después de tal experiencia y dolor? Es posible que hubiera tristeza en su corazón. Había hecho lo que Yehováh le había pedido. Sin embargo, no todas las promesas de Dios se habían cumplido. En varias ocasiones Dios le prometió la tierra de Canaán, pero cuando Sara murió no poseía aún nada de ella, ni siquiera un sitio para enterrar a su esposa. Yehováh le había prometido muchos hijos, una gran nación, muchas naciones, tantas como la arena del mar y las estrellas del cielo. Sin embargo, solo tenía un hijo, Isaac, a quien casi pierde, y que estaba aún soltero a la edad de treinta y siete años. Abraham tenía todas las razones para estar triste.

Sin embargo, supo sobrellevar esta situación. La Torá nos dice que “…vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla” (Gn 23:2) Luego inmediatamente leemos: “Y se levantó Abraham de delante de su muerta…”. Después de esto, él tuvo dos cosas en mente: primero comprar un terreno para enterrar a Sara, y segundo encontrar una esposa para su hijo. Es muy interesante que estos dos aspectos están relacionados con las dos promesas divinas: la tierra y la descendencia. Abraham no esperó a que Dios actuara; él entendió que debía tomar acción.

¿Cómo superó Abraham el trauma y el dolor? ¿Cómo se sobrevive a la prueba de casi perder al único hijo y a la perdida de la esposa, y aún así tener las ganas de continuar? ¿Qué impulsó y motivó a Abraham a seguir adelante?

La Torá nos habla de dos personajes que, ante el trauma y el dolor, tomaron una actitud distinta y por ende solo uno de ellos pudo seguir hacia adelante. El primero se trata de Noé, el hombre más justo de su generación. A pesar de que el mundo entero sufriría una catástrofe y sería destruido por el diluvio, Noé decidió obedecer a Yehováh y de esta manera pudo salvar su vida y la de su familia.

Caso contrario fue el de la esposa de Lot, quien desobedeció la instrucción de los ángeles, y “miró hacia atrás” mientras las ciudades de Sodoma y Gomorra desaparecían bajo la lluvia de azufre y la ira de Dios. De inmediato se convirtió en una columna de sal, a causa de la conmoción y de la incapacidad de no poder seguir adelante. El trasfondo de estas dos historias nos ayuda a comprender a Abraham después de la muerte de Sara. Abraham tuvo la capacidad de enfocarse en construir el futuro y no quedar preso del pasado como le sucedió a la esposa de Lot.

Abraham tenía presente la promesa. Sara había muerto. Isaac no estaba casado. Abraham no tenía ni tierra ni nietos. Él no le reclamó a Dios ni se angustió. Por el contrario, fue sensible al llamado de Yehováh de seguir adelante y confiar. Así es como Abraham sobrevivió a la conmoción y al dolor.

No permita Yehováh que experimentemos nada de esto, pero si llegara a pasar, sigamos el ejemplo de Abraham, el cual se enfocó en la promesa.

No estamos aquí por accidente. Estamos aquí porque Dios quiso que estuviéramos, y porque hay una tarea que debemos cumplir. Descubrir qué es eso no es fácil y, a menudo, lleva muchos años y frustraciones. Cada uno de nosotros tenemos algo que Dios nos está llamando a hacer, tenemos un propósito por cumplir.

No permitamos que nuestro pasado nos detenga, sino por el contrario, ¡aprendeamos a sobrellevar el dolor tal como Abraham, y enfoquemos las promesas de Yehováh para nuestra vida!

¡Shalom!

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Parashá BeHa’alotjá – La Conexión Divina
Números 8:1–12:16

Un evento muy relevante es relatado en esta porción de la Torá; en el año segundo, en el mes segundo, partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí (Num 10:11). El mes anterior (el primer mes del año siguiente al Éxodo), el Tabernáculo había sido erigido (evento registrado originalmente en Éxodo 40 pero recordado nuevamente en esta parashá, en Números 9:15).

El pueblo de Israel, habiendo sido liberado de la esclavitud en Egipto, tuvo un encuentro sobrenatural con el Todopoderoso en el Monte Sinaí. Allí permanecieron por casi un año, incluso varios meses después de haber recibido la Torá por medio de Moisés. La razón principal por la que permanecieron allí fue materializar el mandamiento de construir el Tabernáculo.

El Tabernáculo se convertiría en la experiencia portátil del Monte Sinaí para los hijos de Israel para generaciones futuras. El Arca de la Alianza, llamada también del testimonio, llevaría consigo esa nube que todo el pueblo presenció en el Sinaí. La misma nube que guió a los israelitas en el desierto durante cuarenta años.

La conexión entre la nube, el Arca del Pacto, y las experiencias en el Monte Sinaí y el Jardín del Edén nos muestra la continuidad de la guía y protección divinas a lo largo de la historia bíblica. Según comentaristas rabínicos como Rashi, la nube no solo proveía una guía física, sino que también era un símbolo de la Presencia Divina constante y protectora (Rashi sobre Números 9:15). Esta narrativa nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en la guía divina en nuestro propio viaje espiritual.

Preguntas para reflexionar

1. Confianza en la Guía Divina: ¿En qué áreas de tu vida puedes aprender a confiar más en la guía divina, al igual que los israelitas confiaron en la nube y el Arca?

2. Presencia Continua de Dios: ¿Cómo experimentas la presencia de Dios en tu vida diaria? ¿Qué prácticas te ayudan a sentir esa presencia de manera más tangible?

3. Simbolismo de los Querubines: ¿Qué significado tiene para ti la imagen de los querubines sobre el Arca del Pacto en relación con la protección divina?

4. Lecciones del Sinaí: ¿Qué lecciones puedes aplicar de la experiencia de Moisés en el Monte Sinaí cuando subió a la nube para recibir la Ley?

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¿Hace falta un manual (seder) para cada Fiesta de Yehováh?

Cortesía del Club de Patrocinadores

Salvo las instrucciones para la noche de Pesaj, y el construir cabañas para Sukot, no se nos dice nada respecto a rituales o programas que las personas del pueblo deberían llevar a cabo en sus casas.

Conforme surgen publicaciones y videos de personas que han decidido regresar a los caminos de la Toráh, van apareciendo también demandas, normas, reglas, manuales, procedimientos y muchas otras instrucciones que pretenden “regular” la manera en que debemos vivir y celebrar. Muchas de ellas, sin embargo, son tradiciones y mandamientos desarrollados por los hombres.

Ante esto resulta inevitable recordar las palabras de Yeshúa:

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Mateo 15:7–9

Cuando comenzamos un sendero nuevo —especialmente uno que busca regresar a lo que nuestro Padre Yehováh estableció desde el principio— es comprensible que nos sintamos algo perdidos en cuanto a qué hacer o cómo hacerlo. Esto ocurre particularmente cuando se trata de observar las Fiestas de Yehováh.

Es entonces cuando buscamos —o simplemente “nos llega”— un manual, un método o un programa que nos diga lo que debemos hacer. Dentro del judaísmo encontramos ceremonias ordenadas de este tipo, conocidas como seder.

En su sentido básico, seder (סֵדֶר) significa simplemente “orden” o “arreglo”. El término puede describir una secuencia organizada y hoy es especialmente conocido por el Seder de Pésaj, una celebración ordenada que incluye lecturas, bendiciones, alimentos simbólicos, cánticos y diversas tradiciones.

¿Qué caracteriza a un seder?

  1. Una secuencia estructurada:
    Un seder sigue un orden establecido de acciones, lecturas y rituales. Su estructura busca cumplir propósitos religiosos, educativos y comunitarios.

  2. Elementos rituales:
    Puede incluir bendiciones, oraciones, lecturas de las Escrituras o de textos tradicionales, cánticos, comidas simbólicas y otras acciones. Cada elemento busca comunicar un significado particular.

  3. Narrativa y enseñanza:
    Uno de los propósitos importantes de muchos seders es contar una historia y transmitir su significado de una generación a otra. El Seder de Pésaj, por ejemplo, se centra en recordar la liberación de Israel de Egipto.

  4. Participación familiar y comunitaria:
    Generalmente es una celebración participativa. Los miembros de la familia o de la comunidad pueden leer, hacer preguntas, realizar acciones simbólicas, cantar o conversar acerca del significado de la celebración.

Pero… ¿es obligatorio tener un seder para cada Fiesta de Yehováh?

La respuesta sencilla es: NO. La Toráh no establece una ceremonia doméstica detallada para cada una de las Fiestas. Sí encontramos instrucciones específicas respecto a los tiempos señalados, incluyendo las ofrendas y los servicios relacionados con el Santuario. Los cohanim (sacerdotes) y los levitas tenían responsabilidades particulares que debían cumplir cuidadosamente.

También se ordenaba a Israel presentarse delante de Yehováh, en el lugar que Él escogiera, tres veces al año: durante Matzot (Panes sin Levadura), Shavuot (Semanas/Pentecostés) y Sukkot (Cabañas o Tabernáculos). No debían presentarse con las manos vacías, sino traer conforme a la bendición que Yehováh les hubiera dado.

Sin embargo, cuando buscamos instrucciones detalladas acerca de un ritual doméstico para cada Fiesta —qué oraciones deben decirse, qué canciones deben cantarse, en qué orden deben hacerse las cosas o qué ceremonia debe seguirse— sencillamente no encontramos tales instrucciones en la Toráh.

Naturalmente, hay observancias específicas. Pésaj contiene instrucciones explícitas relacionadas con la memoria de la salida de Egipto, y en Sukkot se ordena habitar en cabañas. Pero esto es muy diferente de establecer una liturgia o un programa ritual detallado para cada uno de los tiempos señalados.

Entonces surge la pregunta: ¿Es malo seguir un seder, un orden o una tradición familiar durante una de las Fiestas de Yehováh?

No necesariamente.

Pero debemos saber de dónde procede ese seder y aprender a distinguir claramente entre lo que Yehováh ordenó y lo que los hombres desarrollaron como tradición.

Muchas tradiciones judías tienen un profundo significado cultural e histórico para nuestros hermanos de Judá. Se han desarrollado a lo largo de generaciones y, en muchos casos, han servido para que las familias judías preserven su identidad, recuerden su historia y transmitan sus valores a sus hijos.

Podemos respetar esa herencia sin asumir automáticamente que cada una de esas tradiciones fue ordenada por Yehováh, ni que todos los que estamos regresando a la Toráh debemos adoptarlas.

Donde la Toráh no prescribe una ceremonia específica, existe espacio para que las familias y comunidades desarrollen formas significativas de recordar, enseñar, agradecer y fortalecer sus vínculos fraternales, siempre que las tradiciones humanas no sean elevadas al nivel de mandamientos de Yehováh.

Veamos un par de ejemplos

ROSH HASHANÁ

Lo que actualmente se conoce en el judaísmo como Rosh Hashaná se celebra como el Año Nuevo judío al comienzo del séptimo mes bíblico. Entre sus tradiciones encontramos las manzanas con miel, oraciones especiales, saludos y otras costumbres relacionadas con la llegada del nuevo año.

Sin embargo, la Toráh llama al primer día del séptimo mes Yom Teruah, un día de teruah —aclamación o sonido— y de santa convocación. Además, Éxodo 12 establece el comienzo del conteo de los meses a partir del mes de la salida de Egipto, no del séptimo mes.

Por eso, antes de adoptar una tradición simplemente porque otros la practican, debemos preguntarnos: ¿Qué dice realmente la Toráh? Piensa, piensa…

SHABBAT

¿Dónde encontramos en la Toráh instrucciones respecto a las posteriores 39 categorías de trabajo prohibido, cada una de las cuales comprende a su vez numerosas actividades?

¿Dónde se nos dice exactamente qué oraciones debemos recitar, en qué posición debemos hacerlo, qué cánticos debemos entonar, qué alimentos debemos comer o cómo debemos vestirnos cada Shabbat? En ninguna parte.

La Toráh nos ordena recordar y guardar el Shabbat, cesar de nuestro trabajo y apartar el día. Con el paso del tiempo, las comunidades desarrollaron muchas prácticas adicionales con el propósito de definir y proteger esa observancia.

El problema comienza cuando las tradiciones creadas para ayudar a las personas a obedecer a Yehováh terminan siendo tratadas como si ellas mismas fueran mandamientos de Yehováh.

Y así podemos encontrar “manuales”, seders o sidurim, hechos quizás con la mejor intención, pero que pueden terminar atando la vida de las personas y restándole gozo a la celebración porque todos están pendientes de cumplir correctamente las normas del programa.

Recordemos nuevamente las palabras de Yeshúa:

Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Mateo 15:7-9

Las instrucciones humanas pueden fácilmente terminar convirtiéndose en doctrinas. Y dolorosamente, quienes hemos salido de sistemas religiosos construidos por hombres podemos terminar construyendo otro sistema semejante. Pero no tiene que ser así.

Yeshúa pagó un precio muy alto para hacernos libres. Si hemos recibido libertad, debemos tener cuidado de no entregarla nuevamente a sistemas religiosos creados por los hombres.

Pero entonces dirás: ¿Cómo celebro?

Sencillo: comienza con las Escrituras. Escudriña la Palabra de nuestro Padre para determinar qué fue lo que Yehováh realmente ordenó respecto al tiempo señalado que estás preparando para observar.

Luego ora buscando Su sabiduría y dirección. Exprésale tu deseo de honrarlo y agradecerle por Su bondad para contigo y los tuyos.

Después piensa en algo significativo y memorable, algo que pueda comunicar a tu familia el propósito y el valor de esa celebración; o podría ser una cena especial; o qué tal la lectura de una porción de las Escrituras que tenga un significado particular para ti y tu familia.

También pueden recordar juntos alguna ocasión en la que Yehováh intervino maravillosamente en sus vidas y a continuación tener un tiempo de oración espontánea, agradecimiento, conversación y regocijo por la bondad de nuestro Padre.

Y quizás, con el paso de los años, algunas de esas prácticas terminen convirtiéndose en tradiciones propias.

Quizás lleguen incluso a convertirse en el seder de tu familia: un orden que tiene un significado especial porque cuenta la historia de la fidelidad de Yehováh para con tu casa. No hay nada malo en ello.

Solo recuerda:

Una tradición familiar puede ser preciosa sin convertirse en un mandamiento para los demás.

Sea Yehováh dándote entendimiento y sabiduría en todo.