El misterio de iniquidad está en acción desde la época de Yeshúa y se ha ido desarrollando permeando todo esfuerzo de los grupos que han tratado de detener el influjo de la maldad o que han querido renovar la fe a lo largo de los siglos.
A menos que tengamos claridad en nuestra mente, respecto a la diferencia entre practicar una religión y tener en realidad una relación vibrante con nuestro Padre Yehováh, no podremos entender y mucho menos poner en práctica las instrucciones provistas por medio de la Torá.
Las religiones han sido creadas por los hombres al añadir y/o quitar de la Palabra de Yehováh, en clara desobediencia a su instrucción:
Ahora pues, oye Israel los estatutos y decretos que os enseño, a fin de observarlos, para que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que Yehováh, el Elohim de vuestros padres, os da. Nada añadiréis a la palabra que yo os mando ni de ella quitaréis, para que guardéis los mandamientos de Yehováh vuestro Dios que yo os ordeno. Deuteronomio 4:1-2
Toda la palabra que yo os ordeno cuidaréis de hacerla. No añadirás a ello, ni quitarás de ello. Deuteronomio 12:32
No hay lugar a dudas. No debemos ni añadir, ni quitar NADA a las palabras de nuestro Padre Yehováh. Pero… ¿qué ha sucedido?
La Casa de Y’hudah (Judá) ha añadido durante siglos, innumerables reglas, tradiciones, interpretaciones, normas, agüeros e historias inventadas, para dar a luz lo que hoy se conoce como el Judaísmo; una religión desarrollada por hombres que Yeshúa criticó y desaprobó personalmente.
Ah! En cambio la Iglesia… no ha sido mejor! Si bien no ha añadido, ha quitado mandamientos, estatutos, decretos, leyes y demás. Sin mencionar las mezclas que se ha atrevido a hacer en pro de la “evangelización”.
Por ejemplo la Iglesia decidió desechar el Shabbat y reemplazarlo por el domingo; desechó el calendario de Yehováh y en su lugar sigue el calendario pagano Gregoriano (romano); ha desechado las leyes dietéticas dadas por el Creador del Universo y se halla consumiendo alimentos declarados como “inmundos” por la Palabra de Yehováh; ha desechado las Fiestas establecidas por Yehováh y las ha reemplazado con celebraciones idólatras de claro origen pagano, pretendiendo “cristianizarlas”; el TANAK, erróneamente llamado: Antiguo Testamento, ha sido degradado, al considerarlo “antiguo” y por tanto no aplicable o pasado de moda, pues como muchos fanáticamente argumentan: “fue escrito para los Judíos!”; así también las raíces culturales fueron removidas al divorciarse de su herencia Semita y desechar el trasfondo Hebreo de las Escrituras; el nombre del Padre fue removido de la mayoría de versiones modernas, reemplazándolo con la palabra SEÑOR, y el nombre del Mesías: Yahoshúa (Yeshúa, en su versión corta) fue también reemplazado por un nombre griego: Jesús; y la lista es interminable.
Resultado: el cristianismo actual también es una religión desarrollada por hombres, contaminada, mundanalizada y anclada en la cultura y tradiciones griegas y paganas; y al igual que el judaísmo será desechada por Yeshúa cuando regrese por su Pueblo.
¿Qué hacer entonces?
Lo mismo que le recomendaríamos que hiciera sin demora un niño como el de la imagen: SALIR DE ALLI CUANTO ANTES!
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El mundo actual es una buena ilustración de la condición de los actuales sistemas religiosos. Contaminamos nuestro hermoso planeta de manera irresponsable y TODOS ponemos nuestro grano de arena. Cuando consumimos productos industrializados, sobre empacados, no reciclables, etc. estamos ayudando al problema. Aunque es verdad que hay unas pocas organizaciones tratando de detener este torrente de contaminación, lo que pueden hacer es ínfimo respecto de la dimensión trágica del problema.
En el ámbito espiritual sucede algo parecido. El misterio de iniquidad está en acción desde la época de Yeshúa; nunca se ha detenido; por lo contrario, se ha ido desarrollando permeando todo esfuerzo de los grupos que han tratado de detener el influjo de la maldad o que han querido renovar la fe a lo largo de los siglos.
Hoy somos testigos de que los torrentes de maldad son incontenibles contaminándolo todo: Gobiernos, economías, iglesias, instituciones educativas y todo tip de organizaciones e individuos. Pensar que Dios traerá un avivamiento que finalmente cambiará las cosas por medio de líderes humanos, es un sueño que nunca se hará realidad, porque Yehováh ha anunciado que, en lugar de eso, llegarán juicios sobre esta generación torcida y perversa antes de hacer nuevas todas las cosas.
Por esa razón Su llamado para nosotros es: Salid de Babilonia pueblo mío y no toquéis lo inmundo…
Desde su origen (en Babel) la característica de Babilonia ha sido la rebelión, la arrogancia, la confusión. Babilonia se ha jactado de abrazar todos los credos para dar cabida a quienes se acerquen a ella para beber del vino de sus fornicaciones. Babilonia no tiene arreglo; por eso Yehováh la destruirá totalmente y a nosotros nos corresponde huir de allí.
Lo único que podemos hacer, es advertir a quienes más podamos, del peligro que está por llegar para que salgan del sistema al igual que nosotros. Pero tratar de descontaminar un sistema que nació corrupto, no es posible. Yehováh lo destruirá con su fuego poderoso.
¿Y tú? ¿seguirás jugando a la religión humana arriesgando tu estado eterno, mientras estás satisfecho con lo que practicas actualmente? Piénsalo bien: