Exploramos la promesa de Deuteronomio 18: “Un profeta como yo levantará Yehováh tu Dios; a él escucharéis”. Examinamos por qué Josué no agotó esta expectativa, cómo se entendía durante el período del Segundo Templo y por qué el Evangelio de Juan distingue entre el Mesías, Elías y “el Profeta”.
El Lugar que Dios Escogió
Moisés repite una frase que transformaría la historia de Israel: “el lugar que Yehováh escogerá para hacer habitar allí Su Nombre”. ¿Por qué la adoración debía centralizarse en un solo lugar? ¿Cómo llegó ese lugar a identificarse con Jerusalén y qué función cumplía realmente el Templo?
¿Qué Revela el Desierto?
Esta sección de la Toráh nos recuerda que la obediencia a los mandamientos de Yehovah no es una carga, sino la respuesta de un corazón agradecido al pacto que Él estableció con Su pueblo.
¿También tú estuviste allí?
Moisés exhorta a Israel a no olvidar la revelación recibida en Horeb y a permanecer fieles al único Elohim verdadero. En el centro de esta parashá resuena el Shemá: “Oye, Israel: Yehovah nuestro Elohim, Yehovah uno es”.
¿Cómo Construye Yehováh una Nación?
Antes de entrar a conquistar la Tierra Prometida, Israel necesita aprender a vivir bajo el gobierno de Yehováh y a administrase conforme a Sus Instrucciones: Torá